«No bastan tres o cuatro charlas» - Alfa y Omega

«No bastan tres o cuatro charlas»

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Foto: PHPC

En el seno de la CEE hay conciencia de que la renovación de la pastoral familiar pasa por la actualización de los cursos prematrimoniales. «No bastan tres o cuatro charlas –afirmó el cardenal Blázquez–. Es necesario unir matrimonio e iniciación cristiana, porque el problema de muchos novios que llegan al matrimonio es de fe cristiana»

Monseñor Carlos Escribano, obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, lamentó que «el 90 % de los novios que acuden a nuestros cursillos tienen una iniciación cristiana muy débil, el 8 % tiene una cierta experiencia cristiana, y solo el 2 % tiene la formación adecuada en temas de matrimonio y familia». Esta constatación hace que «muchos novios en realidad no saben lo que piden a la Iglesia cuando piden el matrimonio», por lo que no podemos engañarnos cuando salimos de un cursillo pensando que todo ha salido bien». Estamos en un momento «de primer anuncio, que exige una gran audacia y creatividad. Necesitamos llevar a cabo una conversión pastoral y revisar nuestros planteamientos pastorales», lo que pasa por implantar «una iniciación al sacramento del matrimonio». Todo ello supone «un reto a nuestra creatividad y a la acción del Espíritu», pero «¡no vamos a ser la primera generación en la historia de la Iglesia que no sea capaz de encontrar una vía de evangelización! Estamos ante un panorama difícil pero ilusionante: mostrar a estos chicos que Dios los ama. No podemos darlos por perdidos, sino encontrar modos de mostrarles la belleza de nuestro mensaje».

El acompañamiento durante los primeros años del matrimonio es otro de los retos de la pastoral familiar en España a la luz de Amoris laetitia. Los obispos conciben este desafío como «un modo de completar las lagunas que pudieran haberse presentado durante la preparación al matrimonio –señala monseñor Gerardo Melgar, obispo de Ciudad Real–, ya que muchas veces esta resulta incompleta». Este acompañamiento se hará «aprovechando que las parejas al principio suelen estar más receptivas y abiertas a todo aquello que se les plantee para vivir mejor su vida en común». De momento «estamos dándole vueltas a quiénes son los que tienen que acompañar, pero parece claro el papel de matrimonios que ya tengan experiencia, de la comunidad parroquial y de los movimientos apostólicos de familia, y ver cuál debe ser la función de cada uno de estos actores en esta tarea».