Munilla: «Tenemos que hacer de coche escoba para las víctimas de la revolución sexual»

El III Foro Internacional Familia y Mujer destaca la necesidad de perder el miedo desde la Iglesia a la educación sexual de niños y jóvenes

Ricardo Benjumea
Monseñor Munilla en la inauguración del III Foro Internacional Familia y Mujer

El III Foro Internacional Familia y Mujer destaca la necesidad de perder el miedo desde la Iglesia a la educación sexual de niños y jóvenes

La rebelión contra la encíclica Humanae vitae de 1968 (sobre el amor humano) condujo al «suicidio [demográfico] de Europa» y al posterior «reconocimiento del aborto como derecho en las legislaciones europeas», dijo el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, al inaugurar el III Foro Internacional Familia y Mujer, celebrado del 28 al 30 de abril en El Escorial (Madrid). El evento estuvo organizado por la Federación de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino (FASTA).

La contestación interna a Pablo VI, en lo respecta a su juicio negativo sobre la anticoncepción artificial, dejó en la Iglesia heridas abiertas que hicieron «imperiosa la necesidad de encontrar nuevas formas de expresión y reflexión en la Iglesia para hablar del amor humano». La respuesta llegó de la mano de la antropología y, sobre todo, de la teología del cuerpo de Juan Pablo II, «verdadera providencia de Dios para nuestro tiempo», según la calificó el obispo donostiarra.

Pero las mayores heridas se produjeron en quienes adoptaron los nuevos estilos de vida propiciados por la llamada revolución sexual, que no es cierto que «haya traído felicidad; ha traído mucho sufrimiento. Uno no se acostumbra a ser usado y a no a ser amado y eso crea muchas heridas afectivas», dijo Munilla.

En lo que respecta a cómo proponer estas enseñanzas en el mundo, el prelado animó a acompañar a las personas con paciencia, y a no «rebotarse cuando oímos todo tipo de improperios para estar disponibles en los momentos de Gracia. Tenemos que hacer de coche escoba, pues las heridas están ahí y brotan cuando menos lo esperamos».

Perder el miedo a la educación sexual

Nieves González Rico, sexóloga y directora de la Fundación Desarrollo y Persona, habló de la importancia de ofrecer desde las familias y desde la Iglesia una buena educación sexual, porque si no serán otros los que se encarguen de hacerlo. «Hay que oír a los jóvenes y no escandalizarse por su lenguaje descarnado, decir a los niños de 3 a 5 años de dónde vienen los niños, cómo entran en el vientre de la mujer, por qué se besan papá y mamá…», dijo.

A los adolescentes es necesario hacerles comprender que «pueden amar porque tienen cuerpo», y no tener miedo a hablar abiertamente con ellos de sexualidad, sin eludir los aspectos físicos, pero explicándoles que el sexo es más que la genitalidad. «Estamos hechos para amar», afirmó. «Y no necesitamos ir contra nada porque la belleza atrapa y tiene más poder que la reducción de la sexualidad que se nos proponen».

Ricardo Benjumea