Las palmas que reciben al Rey

Detrás de las palmas que se utilizan en las celebraciones del Domingo de Ramos en toda España hay varias familias ilicitanas que se encargan de esta tradición y la transmiten de generación en generación

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Procesión del Domingo de Ramos en Elche, Alicante. Foto: EFE/Manuel Lorenzo

Detrás de las palmas que se utilizan en las celebraciones del Domingo de Ramos en toda España hay varias familias ilicitanas que se encargan de esta tradición y la transmiten de generación en generación

Moisés Esclapé anda desde que tiene uso de razón entre palmas y ramos, trabajando en la tradición de la palma blanca, la que se utiliza para acompañar al Señor en las procesiones del Domingo de Ramos. Mucho antes que él ya lo hacía su padre, y antes todavía su abuelo…, porque «la palma es algo que llevas dentro y que se pasa de padres a hijos».

Junto a su mujer, Ana, trabaja estos días previos a la Semana Santa en su pequeño negocio familiar –Palma Blanca– dedicado a elaborar las palmas procesionarán el domingo en muchas calles de España. «Estos días estamos a tope», dicen, y luego Moisés explica que «esto es más que una empresa. Desde pequeño te vas metiendo poco a poco, empiezas atando las palmas y luego ya te atrapa».

De su plantación en Elche salen palmas con destino no solo a las parroquias de su diócesis, sino también a numerosas parroquias y cofradías de todo el país, y hasta de otros países de Europa, incluido el Vaticano. Dado que el clima de Elche es el más propicio para que la palmera que da la palma pueda prosperar, la demanda en estos días se dispara: «Ten en cuenta que hay multitud de hermandades y cofradías de la Borriquita por todas partes, y son las que salen en procesión el Domingo de Ramos. Y luego aparte están las parroquias, que también necesitan sus palmas…», dice Moisés.

Desde el siglo IX

Esta tradición de reproducir en Elche la primera procesión de Ramos en Jerusalén se remonta documentalmente hasta el año 1371, en un texto que menciona los ramos de palma blanca de las procesiones ilicitanas y las limosnas concedidas por el concejo municipal, aunque, ya desde el siglo IX diferentes beatos muestran imágenes de procesiones con palmas en sus rituales.

«Nosotros trabajamos la palma todo el año», dice Moisés, que explica que cada mes de septiembre se amarran las hojas de la palmera y se cubren, para que el sol no les dé y la hoja permanezca blanca. Así pasan un año entero y luego se cortan y se empiezan a trenzar, casi siempre a manos de mujeres de la zona mientras los hombres trabajan en el campo amarrando y cortando palmeras. Es un trabajo de todo un año que en España realizan apenas cuatro empresas, de origen familiar y todas radicadas en Elche.

Para Moisés y Ana, el Domingo de Ramos «es nuestro día grande de fiesta. Es como para otros el día de Año Nuevo. Y nos prepara para empezar a vivir toda la fe que hay en Semana Santa. Nosotros no nos vamos de vacaciones una vez que hemos terminado de entregar todas las palmas. Siempre vamos en familia a los oficios y a las procesiones, lo llevamos muy dentro».

Y de esta forma tan original y familiar de preparar la semana grande de los cristianos participan también sus dos hijos. «Cada año busco para ellos un tipo de palma muy especial que es muy rara de encontrar, porque sale doble. Desde pequeños han crecido con este gusanillo dentro. Te ven trabajando todo el año de esta forma tan artesana, porque no usamos máquinas, y se ofrecen para trenzar las palmas. “¿Te ayudo, papá?”, me dicen. No hace falta que les inculquemos nada. Son ellos los que continúan esta tradición tan bonita».

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo