Así ha sido la primera intervención del nuncio Pioppo ante la Asamblea Plenaria de la CEE
El nuevo nuncio ha puesto en valor la evangelización de América. El Santo Padre «es testigo directo del crecimiento de las semillas de la fe portadas por España»
El nuncio en España, Piero Pioppo, ha participado este lunes en su primera Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, lo cual «me ofrece la oportunidad de presentarme al conjunto del episcopado español», ha expresado durante un discurso que no ha querido pronunciar desde el lugar habitual reservado para el representante papal. Ha intervenido desde el lugar en el que se encontraba sentado, junto al resto de los obispos. «Soy hermano vuestro», ha justificado.
Durante su discurso, el nuncio ha dado las gracias a todos los obispos «por las cálidas manifestaciones de acogida cordial». Las ha valorado «como testimonio de adhesión al Santo Padre», y también como un gesto que «actitud constructiva, garante de unidad y de seguir juntos en un mismo empeño por la causa del Evangelio».
Visita del Papa
Hechas las presentaciones, Piero Pioppo ha centrado su discurso en la visita del Santo Padre a España, un país que «ama al Papa». Su presencia en el territorio nacional, como sucesor de Pedro, «viene a confirmar en la fe y ayudar en su misión a este episcopado, que se esfuerza por impregnar de Evangelio la sociedad en la presente etapa».
Así, «la Iglesia en España seguirá siendo fuente crucial ante los desafíos, siguiendo fiel el paso de la historia, que le une a los demás pueblos», ha comentado justo antes de valorizar la historia de nuestro país en América.
«Todos sabemos que León XIV es parte y testigo de la herencia hispana. El nuevo Papa conoce España, no solo por sus visitas como prior general de la Orden de San Agustín, sino por la participación en la herencia hispana integrada en su ascendencia, asumida por significativa presencia de gentes en el entorno geográfico que le vio nacer en Illinois (Chicago) y, sobre todo, como agente evangelizador enamorado de Perú», ha puntualizado.
En este sentido, Pioppo ha asegurado que el Santo Padre «es testigo directo del crecimiento de las semillas de la fe portadas por España, y de la cultura de una comunidad sensible a los vínculos y valores que ayudan a unir a la nación amada en el compromiso por el bien común, protegido e integrado en la familia, base de la comunidad humana y humanizadora, que ama y respeta íntegramente la vida, don de Dios».
Por último, el nuncio ha recordado las «raíces cristianas» de España y cómo «siempre» ha estado «abierto al diálogo y a la colaboración con los demás pueblos de la tierra». Por todo ello, el Santo Padre «animará el puesto providencial que tiene la Iglesia en España, profundizando en su identidad como Iglesia que, respondiendo a la llamada del Señor, supera con confianza los cansancios del camino y se esfuerza por hallar, en la oración personal y comunitaria, los medios para el anuncio y la trasmisión de la fe a los más jóvenes, y el fomento de las vocaciones sacerdotales y a la vida consagrada».
Y ha concluido: «El Papa verá una Iglesia viva que, a través de sus numerosas obras, actividades, estructuras y, sobre todo, gracias a su dedicado personal, es capaz de ofrecer a todos los hermanos, no solo palabras de aliento, sino una ayuda eficaz que les levanta el ánimo, y les da esperanza al afrontar los desafíos que siempre acompañan el camino de la vida, haciéndoles reconocer su dignidad y el amor que Dios les tiene».