El hilo invisible. Autodestrucción entre costuras - Alfa y Omega

El hilo invisible. Autodestrucción entre costuras

Juan Orellana
El afamado modisto Reynolds Woodcock (Daniel Day Lewis), durante la prueba de uno de sus vestidos. Foto: Laurie Sparham/Focus Features

Se ha estrenado la última gran nominada a los Óscar que quedaba por llegar a nuestras pantallas, El hilo invisible, escrita y dirigida por Paul Thomas Anderson y protagonizada por Daniel Day Lewis, el actor con más óscares de la historia y que ya ha anunciado su retiro. La cinta está nominada a mejor película, mejor director, mejor actor protagonista, mejor actriz de reparto para Lesley Manville, mejor vestuario y mejor banda sonora. Probablemente no tenga muchas posibilidades en las principales categorías, pero se trata de una de una de las películas mejor acogidas por la crítica de la temporada.

El argumento de El hilo invisible se inspira muy libremente en elementos de la vida del modisto español Cristóbal Balenciaga y del británico afincado en Estados Unidos Charles James, según declaraciones del cineasta a la revista Entertainment Weekly. No se trata, por tanto, de un biopic, sino de un guion original de ficción que nos cuenta la vida sentimental de Reynolds Woodcock (Daniel Day Lewis), un afamado modisto londinense de los años 50 que vive absorbido por su trabajo, acompañado y protegido por su hierática hermana –interpretada por la nominada Lesley Manville–, que recuerda al ama de llaves de Rebeca, película que P. T. Anderson ha reconocido como inspiradora. Soltero empedernido, las mujeres entran y salen de su vida, ya que el modisto en seguida pierde el interés por ellas, dedicado como está obsesivamente a su trabajo. Pero todo parece que puede cambiar cuando conoce a Alma (Vicky Krieps), una camarera con la que inicia una relación muy distinta de las mantenidas hasta ese momento.

El hilo invisible es un retrato sugerente y elegante del mundo de la alta costura tras la Segunda Guerra Mundial, pero sobre todo es la difícil historia de amor entre dos personas con una psicología muy insana y tortuosa. Woodcock se empeña en que su mujer sea una pieza dócil de su maniático puzle vital. Pero Alma desea a toda costa ser realmente importante y significativa para su marido. Y estará dispuesta a cualquier cosa para conseguirlo. Lo que empieza como una interesante y prometedora historia romántica se va tornando una relación enfermiza y autodestructiva, en la que ninguno de los personajes es capaz de salir de su propio proyecto, para desembocar finalmente en un desenlace difícil de digerir. Para más inri, el modisto muestra una extraña dependencia espiritual con su difunta madre, relación que haría las delicias de Freud, y la hermana, por su parte, es una especie de señorita Rottenmeier dulcificada, y encarna la figura normativa paterna que seguramente Woodcock nunca tuvo.

La puesta en escena de esta progresivamente claustrofóbica película es impecable. Estéticamente brillante, con una composición de encuadres elegante, una iluminación melancólica, y sobre toda una interpretación gigantesca del reparto, especialmente de Daniel Day Lewis. Todo funciona bien, excepto la historia, que lleva al espectador por unos terrenos en los que cada vez se siente más incómodo.

El hilo invisible
Director:

Paul Thomas Anderson

País:

Estados Unidos

Año:

2017

Género:

Romance

Público:

+12 años