La mayor satisfacción para el que posee una fortuna, e incluso para aquellos que no llegan a ese nivel pero viven desahogadamente, es la de ayudar en las múltiples necesidades de la sociedad que pueden hacer la vida más llevadera a otros muchos. El derecho de propiedad existe y debe ser protegido -es propio de una sociedad justa-, pero ha de cumplir un papel social y redundar en beneficio de todos. La propiedad no puede ser absoluta, en el más vituperable de sus sentidos. El dinero puede servir para ayudar a los demás. ¿Existe alguna otra satisfacción de mayor alcance?