El principal problema de las familias de hoy es la falta de comunicación. Hay que comer en familia, sin televisión, y blindar los momentos de familia: ni teléfonos móviles ni el fijo de casa. Hay aplicaciones estupendas que ayudan muchísimo, pero, en general, los momentos que se dedican al smartphone, gadgets y tablets deterioran la vida de familia. Si uno está pendiente del whatsapp, se crea una tensión que perjudica la comunicación.