El legado vivo de una civilización
Qué lejos en el tiempo, pero qué cerca en los oídos del alma, aquel envite del Papa peregrino en Santiago de Compostela: «¡Europa, ¡descubre tus orígenes!». La nueva evangelización que hoy propone Benedicto XVI recoge aquel testigo. En este contexto, surge el proyecto Occidens, un itinerario museístico en la catedral de Pamplona, que convierte al visitante en arqueólogo de su propia conciencia y de la civilización en la que vive
Una casa rosa, con sabor y olor a chicle de fresa, es el punto final de un recorrido particular. Esta estancia provoca al turista, habituado a consumir museos sin empaparse de ellos. Ocurre, por el contrario, que, después de vivir Occidens, el visitante es partícipe de un debate intenso, en el que participan las piezas del museo, la estructura arquitectónica, la Historia que nos sorprende a la vuelta de cada esquina, los cantos gregorianos, las imágenes de la Reconquista o el olor a incienso… Todos los sentidos, todas las pisadas, todos los argumentos plantean un dilema fundamental: ¿qué es Occidente? ¿Qué valores irrenunciables tiene nuestra civilización? ¿Sobre qué pasado queremos construir nuestro futuro?
Plantear interrogantes tan profundos, aunando distintos niveles de lectura, es un reto que este proyecto ha logrado de un modo formidable. Supone una actuación revolucionaria en el patrimonio de un complejo catedralicio riquísimo. Se dinamitan los estereotipos de itinerarios museísticos aburridos, pétreos, en los que apenas caben unos cuantos entusiastas del pasado. Esta exposición, permanentemente en cambio, como cambiante es la Historia universal y la vida dentro de la Iglesia, saca al hombre moderno de premisas ideológicas ancladas en el relativismo incontestable, o en la irreflexión como hábito.
Toda una Historia en pocos pasos
Pocos lugares tienen el privilegio de albergar en sus muros vestigios de siglos de antigüedad. Pero hay monasterios y conjuntos catedralicios en los que no sólo se da este fenómeno, sino que actualmente protagonizan toda una tarea arqueológica para re-descubrir las huellas de nuestra cultura. En el caso de Occidens, este acercamiento se va a realizar a través de un lugar concreto: la catedral de Pamplona es el conjunto arquitectónico más completo de España, con huellas arquitectónicas desde el Imperio romano hasta el neoclásico.
Unas pasarelas metálicas, a modo de alfombra voladiza, marcan el itinerario hacia un horizonte de civilización y permiten al visitante sumergirse en el patrimonio sin dañarlo. Los hallazgos arqueológicos, los objetos de culto, el patrimonio musical y bibliográfico se exponen con una integración, magnífica y eficaz, de las últimas tecnologías de información, imagen y sonido.
Los cimientos interrogativos
El visitante cruza el umbral de un palacio románico en el que confluyeron la antigüedad grecolatina, un poblado prerromano y la tradición judeo-cristiana. Como en aquel tiempo, se plantea el dilema entre elegir la fe o el paganismo (lo que implica, en ocasiones, optar por la propia vida o el martirio, como ocurrió con san Fermín). La Edad Antigua da paso a la época medieval, representada en el palacio arzobispal y una capilla románica: la reforma gregoriana se convierte en motor de una civilización cristiana que supo sintetizar los mayores logros de Roma, Atenas y Jerusalén. Pronto, se plantea una nueva disyuntiva: elegir el Islam o el cristianismo (en estas circunstancias surge el reino de Pamplona, para unirse a la Reconquista).
En la sala de Madera del Palacio Románico, se asiste a la transición entre la cristiandad medieval y la Edad Moderna: entran en escena la democracia, la economía de mercado y el descubrimiento de un nuevo continente… La cristiandad se fragmenta y el Concilio de Trento propone una reforma honda que toca la raíz de la conciencia personal y comunitaria: la elección entre ser fiel a la Iglesia de Roma, o a las escisiones del protestantismo, vuelve a convertirse en encrucijada. Más tarde, las revoluciones de los siglos XVIII y XIX asientan una modernidad que revoluciona todos los planteamientos previos.
¿Quién esculpirá el futuro?
Una sala llena de imágenes de la Virgen, talladas en distintos siglos y con estilos diversos, materializan el desafío que la Iglesia asume en el Concilio Vaticano II: María alumbró a Cristo y los discípulos de Jesús tienen la tarea de llevar su luz al mundo en el que viven; también al mundo laicista y neopagano de nuestros días.
Después de recorrer la historia de Occidente, viene la pregunta insoslayable: ¿cómo afrontar el futuro? La actual crisis moral, económica y social reclama una reflexión seria y marca un cambio de época.
El proyecto Occidens pugna por conservar nuestra civilización contemporánea rescatando los logros de Atenas, Roma, Jerusalén, el espíritu germánico, la síntesis realizada por la Reforma Gregoriana y las aportaciones de la modernidad. Sólo desde un basamento sólido podremos seguir construyendo nuestro futuro.