La Iglesia se sube a la bicicleta del Tour de Francia: repique de campanas y templos abiertos - Alfa y Omega

La Iglesia se sube a la bicicleta del Tour de Francia: repique de campanas y templos abiertos

El proyecto ofrece a los aficionados, que esperan durante horas el paso de los ciclistas, un plan cultural y religioso hasta que llega el pelotón

José Calderero de Aldecoa
Foto: EFE/EPA/Guillaume Horcajuelo.

El domingo termina uno de los eventos deportivos más importantes del verano, el Tour de Francia, una cita que no es ajena a la Iglesia local. Coincidiendo con la última etapa, las iglesias por las que pasa el pelotón harán repicar sus campanas y permanecerán abiertas para que mientras los aficionados esperan al paso de los ciclistas puedan entrar a rezar y conocer el patrimonio.

Así ha ocurrido en cada etapa de la carrera. En total, se han movilizado 25 diócesis, que han dado la bienvenida a los ciclistas del pelotón y también a los aficionados a este deporte, que habitualmente tienen horas de espera hasta que llegan los corredores.

Holy Tour

La iniciativa forma parte del proyecto Holy Tour, que cuenta con el respaldo de la Conferencia Episcopal Francesa (CEF) y está liderado por el obispo de Digne, Emmanuel Gobilliard, asesor deportivo de la CEF.

El proyecto comenzó oficialmente el 1 de julio con la bendición de la caravana del Tour durante una Misa celebrada en la Sagrada Familia por el cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona. Cabe destacar que le vuelta ciclista a Francia, en esta ocasión, partió desde la ciudad condal.

La comitiva del Tour también fue recibida en la abadía de Saint-Geraud el 14 de julio, fecha en la que se celebra el Día Nacional de Francia. Allí se dio la bienvenida a los equipos y hubo una bendición de las bicicletas. El programa también incluyó la celebración de una Misa al aire libre, presidida por el obispo de Jura y retransmitida por la televisión pública.

Foto: EFE/EPA/Yoan Valat.

Misa ante la Vuelta Ciclista a España

Mediante esta iniciativa, la Iglesia busca promover el catolicismo en el seno de los grandes acontecimientos deportivos. Pero no con afán proselitista, sino evangelizador. Y hay frutos. El propio Enmmanuel Gobilliard recuerda a uno de los ciclistas que le confesó lo que había sentido al escuchar las campanas sonar al paso del pelotón.

«Estaba muy conmovido, muy emocionado, incluso sintió ganas de rezar, se sintió animado, había recibido una señal de Dios», ha asegurado el asesor deportivo de la Conferencia Episcopal de Francia.

Con este mismo espíritu, Gobilliard celebrará a finales de agosto una Misa en la localidad francesa de Manosque, por donde pasará la Vuelta Ciclista a España el próximo 23 de agosto.