Editorial: Un grito contra la autocomplacencia - Alfa y Omega

Durante las tres semanas de intenso trabajo del Sínodo dedicado a la Amazonía se ha podido escuchar «el grito de los pobres», según señaló el Papa el domingo. En un diálogo sincero entre hermanos y ante Dios, se han abordado las «dificultades y esperanzas» de una región expoliada y olvidada, así como de la Iglesia que peregrina en ella.

Siempre hubo y hay hoy cristianos que hacen presente el rostro del Señor entre los descartados –como se ha puesto de manifiesto durante el Mes Misionero Extraordinario que también concluye ahora– y muchos otros que los colocan en el centro de sus desvelos y oraciones. Pero también hay quienes, preocupados únicamente por cumplir «unos preceptos particulares de manera óptima», creen que aquello no va con ellos.

En la Misa de clausura del encuentro sinodal, Francisco lamentó que estos últimos acaben cayendo en la autocomplacencia y mirando a los demás por encima del hombro, lo que les lleva a olvidar el precepto «más grande»: «amar a Dios y al prójimo». Misión y tarea. En el Amazonas y aquí.

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