Editorial: La llave del consenso - Alfa y Omega

España necesita una masa crítica de personas que, tal vez, piensen de maneras distintas, pero sean capaces de arrimar el hombro para mejorar juntos la sociedad

Pedro Sánchez ha obtenido una «histórica victoria» con un porcentaje de votos muy similar al que en 2011 obtuvo Pérez Rubalcaba en lo que entonces se calificó como una «histórica derrota», hacía notar en la noche del domingo el ex secretario general de UGT Cándido Méndez, dirigiendo un llamamiento a la «humildad» y al «diálogo» al dirigente socialista al que apoyó en los buenos y en los malos momentos. El presidente del Gobierno ha sido el gran vencedor de los comicios, de los que no sale ningún otro candidato capaz de sumar una mayoría. Sánchez no solo ha remontado frente a unos resultados muy adversos en 2016, sino ante la propia Ejecutiva del PSOE, que le forzó pocos meses después a dejar el cargo. Su situación ha dado un vuelco, pese a lo cual sus 123 escaños quedan muy lejos de los 176 de la mayoría absoluta y le van a obligar a llegar a pactos y acuerdos.

Las elecciones confirman también la prevalencia de tres grandes bloques en España: izquierda, derecha y nacionalistas, si bien existen importantes divergencias dentro de cada uno en aspectos clave como el modelo territorial, los valores morales o la política económica, lo que multiplica las posibilidades de geometría variable. Será interesante también la disputa por la hegemonía en cada sector. Triunfará el partido capaz de representar coaliciones de electores e intereses más amplias, con el riesgo de un desdibujamiento de la identidad, que otro partido rival –o peor, un adversario interno– podría aprovechar en su beneficio. Esta dinámica cainita no favorece la defensa del bien común pero, parafraseando a Churchill, no se ha inventado ningún otro sistema mejor.

Para que prime el entendimiento el camino es simple: poner el foco sobre los problemas reales de las personas. Es el potente mensaje que, sin pretenderlo, dejan al próximo Congreso los participantes en nuestro último Encuentros con, Cándido Méndez y el claretiano Fernando Prado, a quienes ha unido el voluntariado en la ONG Mensajeros de la Paz. Esto es lo que necesita hoy España: una masa crítica de personas que, tal vez, piensen de maneras distintas, pero sean capaces de arrimar el hombro para mejorar juntos la sociedad. Normalizar esta realidad en la calle puede ser una vía muy eficaz para transformar las dinámicas políticas.

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