La adicción al juego online es ya hace tiempo un problema serio en España. Como la proliferación de locales de apuestas. Ambos asuntos pasan sin embargo inadvertidos para buena parte de la opinión pública, quizá porque las fuertes inversiones publicitarias ha contribuido a normalizar estas situaciones. La solución no es rasgarse las vestiduras con discursos puritanos e hipócritas, pero es urgente abrir un debate social sobre cómo regular un negocio que puede provocar mucho daño especialmente entre la población más vulnerable, como los jóvenes, los migrantes o las personas de menores recursos, igual que sucede con el alcohol y las drogas. El Gobierno apunta en la buena dirección con su plan para limitar este tipo de publicidad. La medida, sin embargo, puede resultar insuficiente si no va acompañada de otras como nuevas limitaciones a los locales de apuestas o la prevención de la ludopatía. Es la línea que han iniciado algunas comunidades autónomas. Falta sin embargo un plan de acción que permita afrontar el problema de forma global y unitaria, con todos los actores involucrados. El asunto, desde luego, lo merece.

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