Cuánto amor - Alfa y Omega

¿Cuánto amor hay en el corazón de A.? La pregunta surge, espontáneamente, cuando esta mujer hace presente su preocupación y el cuidado que está dispuesta a ofrecer. Su situación es realmente sorprendente.

A. acude al COF acompañando a la familia de su esposo, H., que tiene una madre anciana próxima a los 90 años y un hermano soltero, B., de 61 años, que vive con la madre en un pueblo cercano a la ciudad donde habitan A. y H. Los dos hermanos padecen una afección degenerativa invalidante, una forma de atrofia muscular, que les limita progresivamente en el desempeño de múltiples funciones y actividades, por lo que requieren atención y cuidados particulares.

Han venido todos al constatar que B. padece ludopatía, lo que agrava notablemente la situación. El rostro y todo el aspecto físico de B. muestran signos evidentes del deterioro que va produciéndose en su organismo. Se cansa, se rebela, le cuesta la atención que debe dar a su madre, carece de amigos; pero le gusta conducir su coche y puede hacerlo con prudencia, lo que le facilita los desplazamientos. En múltiples ocasiones se pone a disposición para acompañar a algunas personas. Pero ante todo, para B., el coche es el medio propicio para salir de su pueblo y acercarse a los lugares de juego.

A. y H. son el núcleo más sano de la familia. La persona que más llama la atención en esta historia es A. De muchas maneras, A. se hace cargo del cuidado de los tres, un cuidado intenso que requiere atención de la casa, de la salud, de los ingresos hospitalarios o del acompañamiento de B., porque lograron que se incorporarse a un programa de rehabilitación de su ludopatía. A. acude a las terapias de los familiares y es allí donde, en ocasiones, al compartir su pesar y su compromiso de apoyo incondicional, surge la pregunta: ¿Cuánto amor hay en el corazón de A.? ¿Cómo puede hacerse cargo con tanto cariño, paciencia y premura de una situación tan frágil?

María Jesús Domínguez Pachón
Coordinadora del Centro de Orientación Familiar – León