Hambre en el mundo

Foto: AF Photo/Farah Abdi Warsameh

Según la FAO, todavía hay 800 millones de personas en el mundo que están pasando hambre. Increíble pero cierto. De unos años para acá, la alimentación y la agricultura se han mercantilizado de una forma agresiva y convertido en un negocio cuyo único fin es hacer dinero. Según datos de Naciones Unidas, se producen alimentos para 12.000 millones de personas, pero sin embargo una de cada ocho pasa hambre. El drama no es la falta de alimentos, sino el acceso a ellos. ¿Por qué no avanzamos lo suficiente en la lucha contra el hambre y la pobreza? ¿Por qué las estructuras políticas, productivas y comerciales son incapaces de proveer de alimentos a toda la población mundial? Sabemos que hay comida suficiente, pero falta la voluntad política de conseguir que llegue a todos. Me hago eco de aquella frase del Papa Francisco a la FAO: «La desigualdad genera injusticia y violencia». Dios quiera que el corazón de los seres humanos se transformen en valores de gracias a favor de los mas necesitados.

Alberto Álvarez Pérez
Sevilla


Tu abrazo de perdón

Tú, Señor, no tuerces el derecho ni perviertes la justicia. En Ti, todo es bueno y saludable. Tú eres mi libertador y mi fortaleza, mi único bien.

Tu amor es el espejo donde mirarme desde el alba hasta el ocaso: un amor hecho pedazos, de dulzuras y efectivos encuentros, de moradas encieladas, y de ternuras infinitas que se deshacen como miel azucarada en mis labios de pecado.

Tú, Señor, te abres en un abrazo de perdón, desde el inicio del día hasta que nace la noche. Antes de mi nacimiento, Tú ya me amabas, porque en tu pensamiento creativo estaba concebida mi existencia.

¿Seré yo acreedor de tanta dicha derramada, o seguirán empolvadas las heridas del mal que a diario me consumen?

Juan Redondo Muñoz
Córdoba


Agradecido

Soy un lector fiel de Alfa y Omega, he disfrutado de sus contenidos y ahora quiero agradecerles lo interesante que está el número o los últimos números. Dentro de la sección de Opinión, los testimonios de misioneros o sacerdotes, me gusta lo que leo de Patricio Larrosa y sus acciones desde Honduras, porque yo trabajo en la Fundación Gil Gayarre (donde atendemos a unas 550 personas con capacidades diferentes y a cada una de sus familias) y solemos colaborar todos los veranos con él.

Su testimonio y sobre todo su vida son guiados por el Espíritu Santo y debemos agradecer estos testimonios de vida y esperanza, y sobre todo el bien que hacen o que hace Dios a través de almas tan generosas y delicadas.

Gracias a todos y seguiremos orando para que la revista nos trasmita lo que se hace por el mundo desde la fe.

Celestino Abad
Pozuelo de Alarcón (Madrid)


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