Como si fuera alguien conocido - Alfa y Omega

Santísimo Padre:

Humildemente me atrevo y dirijo a usted, como padre, pastor y Vicario de Cristo. Pertenezco y estoy comprometida en una parroquia de un pueblo de la Diócesis de Madrid. Me alegré muchísimo cuando confirmaron su venida a España y en concreto a Madrid. Lo vi como un impulso del Espíritu Santo y agradezco su respuesta.

Santo Padre, necesitamos su presencia, sus palabras, su cercanía también a los más necesitados y vulnerables, sus momentos de oración con nosotros… En definitiva, ser «otro Cristo entre nosotros». Lo necesitamos para que fortalezca y avive nuestra débil y quizá apagada fe. Escucharle que estamos llamados a la santidad, que necesitamos sacerdotes santos y familias santas y, para eso, relacionarnos mucho con Cristo.

Llevamos pidiendo por sus intenciones y por esta visita y sus frutos, desde que lo supimos. Estoy segura de que el Señor y su Espíritu hará fructificar y levantará la fe de nuestro querido país y que los que están apartados de ella o no se han encontrado aún con Jesús, puedan encontrarse con Él.

¡Bienvenido Santo Padre y muchas gracias! Que Dios le siga bendiciendo. Cuente con mi oración.

María del Carmen López Yáñez
San Lorenzo de El Escorial