Cartas a la redacción - Alfa y Omega

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La Luz de la Trapa

Del 23 al 29 de julio se celebró, en la abadía cisterciense de San Isidro de Dueñas, en Palencia, una experiencia monástica de discernimiento vocacional para jóvenes, que convivieron con los monjes durante una semana en el escritorio, refectorio, trabajo y coro, para encontrarse con Dios. Conociendo la vida de los monjes, podemos vivir la vida del mundo ruidoso como un monasterio en silencio, siendo sobrios, ayudando al hermano… Todo ello desde nuestro corazón, y con Cristo dentro, y así seremos de Cristo y de su Iglesia. La luz de Dios, en la Trapa del Hermano Rafael, es lo mejor que le puede pasar a cualquier persona que quiera cambiar su corazón. Desde aquí quiero invitarte a que vayas a coger el tren de la vida, del cambio, de la entrega a los demás como sacerdote o religiosa o monje, y verás que Dios existe y te conoce, y te dice muchas cosas, porque te quiere, a través de muchos signos interiores y exteriores: a través de los salmos, cantados y despacito, a través de la Lectio divina, donde los monjes son expertos en la materia… ¡Ven a La Trapa! Y quedarás atrapado en el amor de Dios y del Hermano Rafael.

David Otero
Internet

Tras la muerte del cardenal Martini

A propósito de la muerte del cardenal Martini, algún que otro medio —de los del laicismo polarizado hacia la Iglesia— ha hecho su agosto aprovechando el óbito para difundir ciertas ideas de éste contrarias, según afirman, al sentido de gobierno del Beato Juan Pablo II y de Benedicto XVI, y ese modo de proceder les delata en su continua crítica a una institución que rechazan de plano con probado odio recurrente. Al margen de las ideas y opiniones que pudiera haber sostenido el cardenal, la Iglesia no puede estar a lo que digan o hagan determinados miembros suyos, por elevado que sea su rango, porque no se rige por pautas al uso democrático, sino de modo jerárquico, y sólo la voz del Papa, y los obispos en comunión con él, es la que dirige el rumbo, permaneciendo incólume, por más de dos mil años, mientras otras asociaciones pasan sin que aquélla pierda tersura en la marcha hasta el fin de los tiempos. Los vaivenes sufridos en su caminar, desde la primera piedra del jefe de los apóstoles hasta hoy, tienen causa en los fallos de sus integrantes que, como humanos, cometen errores de los que habrán de dar cuentas ante Dios, y ante la Historia. Pero ni las Cruzadas, ni la Inquisición, ni la nefanda pederastia recientemente descubierta van a restar un gramo de santidad a la Iglesia católica romana, que Jesucristo fundó e instituyó como guardiana de la Revelación, de la fe y de los sacramentos.

José María López Ferrera
Madrid

El valor de la familia

La familia es el lugar acogedor donde se valora a cada uno por lo que es y no por lo que tiene. Es la primera célula de la sociedad, de ahí la importancia de que esté unida por unos buenos padres que sepan inculcar a sus hijos, con sacrificio y generosidad, los valores familiares. Mis cinco hermanos y yo hemos crecido con el ejemplo y cariño de nuestros padres. Ellos nos enseñaron a unirnos como una piña, en cualquier necesidad y circunstancia. Ésta puede ser alegre o triste, pero siempre estamos todos juntos, para afrontarla con alegría o, al menos, con serenidad. En estos momentos, existe ya toda una nueva generación de jóvenes, que continúan la saga familiar dándole un toque de frescura que nos rejuvenece a todos. Aunque somos más de veinticinco personas, siempre estamos en contacto. Pero todo esto no sale solo. Hay que cuidarlo, promocionarlo y rezarlo. El pasado sábado, se celebró la Fiesta de la Familia en el santuario de Nuestra Señora de Torreciudad (Huesca). Allí acuden cada año muchos padres con sus hijos pequeños y adolescentes, abuelos etc. Van a pasárselo bien, a estar con la Virgen y a pedirle por todas las familias del mundo, para que valoren lo que significa ser familia hoy, con las luces y las sombras de la sociedad en que vivimos.

Mª del Carmen Álvarez Varela
La Coruña

¿Obras sociales sindicales?

Podemos decir que los sindicatos, en lo que es ayuda a los necesitados, nada de nada. Por ese motivo, conciben que la caridad comienza por ellos mismos, y al resto, ni migajas; siempre han tenido que ser instituciones ligadas a la Iglesia las que hayan remediado y remedien la situación de innumerable número de familias, que no tienen hoy en día ni para ese sustento diario, frente a estos organismos insensibles al dolor humano, que sólo saben, y lo han aprendido al pie de la letra, chupar del Estado a través de subvenciones millonarias. Unos dineros que los dirigentes sindicales de las mariscadas y cruceros de lujo administran y camuflan bajo el título de cursos de formación, que más bien son de desinformación y descanso. A éstos, y algunos más, que critican la labor de nuestra Madre la Iglesia, todavía no les he visto crear un solo banco de alimentos, y menos, abrir algún comedor social. Han aprendido sólo a tomarle gusto al dinero, que, para eso, quien parte y reparte se queda con la mejor parte. Por eso, aunque no existieran, no les íbamos a echar de menos, y posiblemente el mundillo laboral gozaría de mejor salud y de menos contaminación que nos han traído unos dirigentes que critican al patrono y al capitalismo, pero no nos dan señales de ejemplaridad.

Juan Cervero Leiva
Jerez de la Frontera (Cádiz)