«¿Y ese Miguel Ángel, quien era?», pregunta un chico de 15 años, en el mismo lugar, en Lasarte, donde fue asesinado el concejal, hace ahora 15 años. Lo cuenta, en El Mundo, Fernando Lázaro. En Ermua, a poco más de treinta minutos en coche, ABC repite el experimento con dos chicas de edad similar. «Sabemos que era un señor del Ayuntamiento, que le cogieron y le mataron». Pero esta historia no la conocen por la escuela. Allí nunca se habla de eso. Se lo ha contado el abuelo Luciano. En cuanto a Miguel Ángel Blanco, ya no está enterrado en el pueblo. «Los ataques a la tumba eran constantes», explican sus padres a Fernando Lázaro. Por eso tuvieron que llevarse sus restos a su Galicia de origen.
Se pregunta Jaime González, en La Mañana, de COPE: «Quince años después, ¿podemos decir que la muerte de Miguel Ángel no fue en vano? El asesinato de Miguel Ángel y de los casi mil muertos, ¿tiene sentido? ¿Sirvió para algo?». —«¡Cómo es posible!», exclama el periodista de ABC. La batalla parecía definitivamente ganada, y ahora…
En la misma tertulia, Antonio Pérez Henares comenta que, además del dolor por el cruel «asesinato a cámara lenta» del joven concejal, su memoria de aquellos días es la de «una gran esperanza». España entera se puso en pie frente a ETA. En el País vasco, «es la única vez que he visto a la sociedad irse directamente a por ellos. Recuerdo aquellas imágenes de Ermua. Recuerdo a los ertzainas, quitándose las capuchas. Recuerdo a la gente de Batasuna siendo corrida por las calles…».

Aquello empezó a resquebrajarse pronto. «La primera traición fue la del PNV, que se asustó. Se dio cuenta de que la sociedad vasca estaba reaccionando contra los que sacudían el árbol, e hizo lo del Pacto de Estella. Traicionó a la democracia española. Pensó: Si se acaba con ETA y con los cachorros de ETA, el nacionalismo queda perjudicado. Ésa fue la primera (traición). La segunda fue la del Partido Socialista, que siguió ese mismo rumbo y hoy nos encontramos» con que ETA «está acariciando el poder» en el País Vasco. Las encuestas le adjudican el segundo puesto, a muy poca distancia del PNV, pero los expertos advierten de que siempre hay una bolsa de voto oculta para los filoterroristas.
Victoria Prego vaticina, en El Mundo, un futuro próximo en el País Vasco poco alentador. El PNV recuperará el Gobierno, y se resistirá a «ser devorado» por Batasuna, «pero nunca lo hará retrocediendo hacia posiciones autonomistas, sino avanzando en dirección contraria. Puede que el Partido Socialista entre a participar en ese juego nacionalista. Los de Patxi López lo llamarán quizá reforma del Estatuto, pero los de Bildu querrán colar ahí todo lo que intentaron y no consiguieron en las últimas negociaciones con el PSOE de Zapatero».
¿Qué es lo que ha fallado? «Hace falta mucho más que un ¡basta ya!», advertía hace 15 años, en estas páginas, José Antonio Ullate, asumiendo el ingrato papel de agorero. «Mostrarse indignado y vocear gritos…, ¿no se tratará, quizás, de un desahogo momentáneo?»; «La asistencia multitudinaria del pueblo español, el lunes siguiente al asesinato de Miguel Ángel Blanco, a las concentraciones convocadas en toda España es un signo expresivo de una innegable vitalidad. Pero parece que lo único que es capaz de congregarnos a todos es la rabia… Somos incapaces de una actividad común, de una búsqueda común, capaz de integrar en su desarrollo todo lo bueno, propio y de los otros. La muestra de la vitalidad de un pueblo es la realización de empresas comunes, no sólo la reacciones contra atentados externos».
Actas del VIII Seminario del Observatorio Internacional Víctimas del Terrorismo
«Las víctimas del terrorismo —y con ellas todos los españoles— no merecen otro final que el de la derrota total y definitiva, sin paliativos, de ETA y de su proyecto político». Son palabras de Cayetano González, director del Observatorio Internacional Víctimas del Terrorismo, de la Universidad CEU San Pablo, en la inauguración, en marzo, del VIII Seminario sobre Información, Víctimas y Terrorismo.
CEU ediciones acaba de publicar las intervenciones de aquel Seminario, en el que participaron diversas personalidades políticas, representantes de los medios de comunicación y, sobre todo, víctimas del terrorismo. Jaime González, Jefe de Opinión de ABC, resumía así el estado de ánimo de muchos presentes: «Quisiera llevarles a ustedes con la memoria al día 20 de octubre. Era un jueves por la tarde. Yo estaba trabajando en mi despacho en ABC, y al fondo había una televisión encendida en la que estaban poniendo este programa de víscera y de hígado que tiene el nombre de Sálvame. Mientas debatían de lo divino y de lo humano, mientras se tiraban de los pelos, de repente salió sobreimpreso en la parte inferior un rótulo: ETA anuncia el fin del terrorismo. En un recuadrito en la parte de abajo, aparecieron tres encapuchados con boina perdonándonos la vida».
«No salí de mi asombro —prosiguió—, cuando, de repente, observé que el moderador del programa, puesto en pie, empezó a aplaudir a los etarras. A continuación, ocurrió que el resto de tertulianos que participaban en el programa, como presas de un efecto contagioso, se pusieron a aplaudir a los etarras y, transcurridos apenas unos segundos, el público puesto en pie empezó a aplaudir a los etarras. Yo hice una pequeña reflexión, me metí en el despacho y dije: Hemos empezado a perder esta batalla».
La presidenta de la Comunidad Foral de Navarra, Yolanda Barcina, centró la conferencia inaugural del VIII Seminario del Observatorio en la necesidad de poner en primer plano la voz de las víctimas, que «atestigua que más de 800 personas han sido asesinadas por motivaciones políticas y que cientos de estos asesinatos están aún sin resolver. El relato de las víctimas de ETA es también testigo del miedo que ha silenciado a miles de ciudadanos vascos y navarros». Por todo ello, recuperar la memoria y la dignidad de las víctimas del terror de ETA tiene que ser una prioridad para instituciones y Gobiernos».