¿Qué hace la diplomacia del Papa en Rusia y Ucrania? - Alfa y Omega

Dividida entre la diplomacia de la verdad y la necesidad de una respuesta humanitaria, la Santa Sede ha intensificado sus esfuerzos en el conflicto ruso-ucraniano en los últimos meses con cuatro viajes (del arzobispo Paul Richard Gallagher, secretario del Vaticano, y del cardenal Matteo Zuppi, ambos a Ucrania y Rusia) y dos llamadas telefónicas: las de León XIV al presidente ruso Vladimir Putin, el 16 de octubre, y luego, al presidente ucraniano Volodímir Zelenski, el 19 de octubre.

Las llamadas representan la culminación de un esfuerzo diplomático para encontrar una base para continuar el diálogo. En este caso, fue la situación humanitaria en Oleshky, en Jersón, donde 1.700 personas se encuentran sin acceso a alimentos. La zona pertenece a Ucrania, pero está bajo control ruso (o, como dicen los ucranianos, bajo ocupación), y ambas partes se culpan de la grave situación humanitaria: los rusos afirman que los ucranianos perjudican a la población mediante operaciones de guerra sucia, mientras que estos insisten en que son los rusos quienes impiden el suministro de alimentos. Finalmente, el 23 de octubre se anunció un alto el fuego humanitario a partir del pasado martes.

La diplomacia de la Santa Sede, sin embargo, no se basa en narrativas. Busca ayudar a las personas y aprovechar las oportunidades. La solicitud de intervención del Papa le fue presentada al cardenal Zuppi durante su viaje a Ucrania en junio. Tras recibir la aprobación de León XIV, Zuppi obtuvo en Rusia el acuerdo de Putin para una reunión, que tuvo lugar el 16 de octubre. Finalmente, el Papa cerró la triangulación con una llamada telefónica a Zelenski.

Pero la situación humanitaria también sirve de pretexto para volver a poner el diálogo en el centro y buscar soluciones al conflicto. Nunca se ha solicitado la mediación de la Santa Sede, aunque esta ha expresado su disposición a «prestar» el Vaticano para una reunión. 

Sin embargo, la Santa Sede siempre ha instado a Rusia a no quedar excluida del diálogo de paz. El cardenal Parolin hizo hincapié en ello cuando, los días 15 y 16 de junio de 2024, asistió a la Conferencia de Paz de Alto Nivel en Ucrania, donde recalcó que «es importante reiterar que el único medio capaz de alcanzar una paz verdadera, estable y justa es el diálogo entre todas las partes involucradas». Por ello, se mantienen los contactos con Rusia. Hasta ahora, el diálogo se ha centrado principalmente en la diplomacia humanitaria. Las misiones del cardenal Zuppi han tenido como objetivo establecer un mecanismo para la repatriación a Ucrania de los niños que estaban en territorio ruso por el conflicto (deportados, según las autoridades ucranianas).

En los últimos meses, las posibilidades de diálogo se han ampliado. Gallagher viajó a Ucrania en julio como legado papal con motivo del 35 aniversario de la reapertura de las iglesias católicas de rito latino. La visita incluyó una reunión con Zelenski y una visita a la iglesia de San Nicolás, que fue el centro de una disputa con el Estado.

Estuvo en Rusia del 25 al 27 de ese mes, ocasión en la que se reunió con el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, y dio con él una rueda de prensa conjunta. Gallagher hizo hincapié en tres puntos: que la guerra debe terminar; que para ello se necesitan negociaciones claras y transparentes; y que, a pesar de mantener relaciones cordiales, la Santa Sede y la Federación Rusa tienen opiniones divergentes sobre la valoración de ciertos hechos de la guerra. Estas opiniones divergentes se hicieron evidentes cuando Lavrov describió el homenaje de Gallagher a los rusos caídos en la Segunda Guerra Mundial como un acto de respeto a «una historia que pretende ser reescrita», en referencia al neonazismo, una reconstrucción histórica que justifica la agresión a Ucrania.

Zuppi también ha estado en Ucrania y Rusia. En julio, el cardenal viajó a Ucrania en misión humanitaria y, en esa ocasión, visitó el centro de detención Zakhid 1 en la región de Leópolis, donde se encuentran recluidos soldados rusos, llevándoles regalos y un mensaje de cercanía del Papa. Fue un primer acercamiento. Posteriormente, cuando viajó a Moscú, del 28 al 30 de septiembre, también pudo visitar un centro de detención ruso, siendo la primera vez que un observador internacional visitaba a prisioneros de guerra ucranianos. Zuppi también se reunió con el asesor diplomático del presidente Putin, Ushakov.

Todas estas iniciativas sirven para ampliar el alcance del diálogo. Porque no puede haber paz sin la participación de todos en el proceso de paz. La diplomacia de la Santa Sede es, y siempre ha sido, una diplomacia de presencia.