«Cada palabra y gesto de León XIV por Ucrania cuentan»
«Ya se sabe que este invierno va a ser peor» que el pasado, asegura el delegado de los carmelitas descalzos en el país. Su convento ya se prepara para ofrecer calor ante los ataques rusos a infraestructuras
En estos momentos, el leit motiv en la mente de los ucranianos es «sobrevivir al invierno». El del año pasado fue el más duro desde el inicio de la guerra, al coincidir los continuos ataques rusos contra las infraestructuras energéticas con temperaturas de hasta -20 ºC. «Ya se sabe que este va a ser peor», pronostica Rafal Myszkowski, delegado de la Orden de los Carmelitas Descalzos en el país. «Rusia ya ha destruido la mayor parte de la infraestructura. Cuanto más baja sea la temperatura, peor; pero si no hay dónde calentarse, tanto a -5 ºC como a -20 ºC el peligro de muerte es el mismo», explica a Alfa y Omega durante una visita a España. «En Kiev resulta difícil de imaginar» la situación. «Sin electricidad, los rascacielos pueden convertirse en lugares de una supervivencia sumamente dura», sin luz, calefacción ni agua caliente.
Ante el zarpazo del frío, las iglesias se convierten en «puntos de supervivencia»: tienen generadores y allí la gente puede entrar en calor, comer caliente, cargar el móvil y refugiarse durante las alarmas. Así ocurre en el convento de Berdychiv, donde vive Myszkowski. Espera que su generador de gran potencia sea suficiente, «siempre y cuando consigamos combustible. Confiamos en que nuestras organizaciones, como Cáritas, vayan organizando el suministro».
Ya hay ayuda en camino. El prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad y limosnero apostólico, Luis Marín de San Martín, está esta semana visitando el país para llevar «la solicitud, la ayuda y el cariño del Santo Padre a la población ucraniana». Es su primer viaje en este ministerio, y lo ha emprendido justo después de terminar la campaña de recogida de ayuda propuesta a los empleados vaticanos entre su dicasterio y el Governatorato. Pedían ropa de abrigo, sacos de dormir, mantas, ropa, toallas, sábanas y conservas y la respuesta fue «excelente».
El carmelita agradece asimismo las iniciativas del Papa. «Cada palabra y cada gesto diplomático o caritativo cuentan y se difunden ampliamente». Califica de «gran éxito» su mediación para el intercambio de prisioneros o, en las últimas semanas, las llamadas a Putin —desde el hospital— y Zelenski para aliviar la crisis humanitaria en Oleshky. Fue una decisión «muy importante y valiente».
En cambio, Myszkowski es escéptico sobre el «alto el fuego energético» anunciado por el presidente estadounidense, Donald Trump, hace dos semanas y según el cual ni Rusia ni Ucrania atacarían las infraestructuras energéticas del enemigo. «Plantear tales condiciones es totalmente inadecuado», pues los ataques ucranianos contra refinerías rusas quieren «mermar el potencial financiero de su maquinaria de guerra», mientras que los rusos «buscan dejar a los civiles sin luz, calefacción, agua ni alcantarillado». A Trump le interesa conseguir diésel ruso. «Los ucranianos tienen un problema de supervivencia», compara.
El 23 de octubre, el Papa León XIV recibió en audiencia privada a Sviatoslav Shevchuk, primado de la Iglesia grecocatólica ucraniana. El arzobispo mayor de Kiev-Halyc agradeció al Santo Padre su apoyo a Ucrania y sus constantes llamamientos para poner fin a la guerra y cesar los ataques contra la población civil y contra infraestructuras esenciales, y le pidió el apoyo de la comunidad católica internacional de cara a un nuevo invierno. Asimismo, y como ha hecho en varias ocasiones, le entregó listas de prisioneros de guerra ucranianos para que la Santa Sede las haga llegar a las autoridades rusas de cara a facilitar un intercambio.
Por su parte, el Pontífice agradeció al primado grecocatólico el extraordinario testimonio de fe de los obispos, sacerdotes, consagrados y fieles de esta Iglesia. De hecho, lo calificó de «necesario no solo para el propio Papa, sino también para toda la Iglesia universal».
En términos similares se expresó en su penúltimo mensaje semanal Sviatoslav Shevchuk, primado grecocatólico: «Los acuerdos deben evaluarse, ante todo, por su capacidad para reducir el sufrimiento de la población civil. No únicamente por sus beneficios» o las «declaraciones políticas impactantes». Se apoyaba en la continuidad de los ataques rusos como una prueba de que «los acuerdos carentes de fundamento moral», que anteponen los recursos a la vida humana, «están condenados al fracaso».
Ante todo esto, el carmelita descalzo pide que «la comunidad internacional actúe como tal y no cierre los ojos ante crímenes tan evidentes contra la humanidad. Rusia ha intensificado los bombardeos contra objetivos civiles». En las últimas semanas «han muerto al menos 500 civiles y 3.000 han resultado heridos». Esto le hace afirmar que «no está librando una guerra sino una acción terrorista sin precedentes».

Los carmelitas descalzos tienen un convento en Kiev, uno en Berdychiv (un santuario nacional mariano, donde vive Myszkowski) y otro cerca de esta localidad de Zhitómir. En el primero están acostumbrados a las alarmas, pero en Berdýchiv son continuas: «Durante estos casi cinco años» de guerra, «la tregua más larga nunca ha durado más de tres días». Hace poco han estado varios días sin electricidad. Eso no les impide asistir continuamente a la población.
Al inicio de la invasión a gran escala, evacuaron a 800 mujeres y niños. Apoyan la compra de medicinas para los soldados, han organizado un equipo para prevenir la violencia doméstica en hogares de veteranos y ayudan a familias con pocos recursos. También ofrecen fisioterapia y actividades a niños y adultos con discapacidad. Otra «gran preocupación» son los menores, para los que organizan campamentos y actividades. A ello se suma la labor espiritual, con el objetivo de «mantener viva la esperanza y aportar calma en medio del peligro constante». Sus oraciones se retransmiten por diversos medios. «El rosario de la tarde reúne a miles de oyentes», asegura.