La paz aún tiene espacio en Asís - Alfa y Omega

La paz aún tiene espacio en Asís

Tan solo con echar un vistazo a las filas de este auditorio vemos a hombres y mujeres que, sin compartir la misma fe, desean sentarse en un mismo espacio para pedir que la humanidad no siga destruyéndose. «¡Solo la paz es santa!», ha dicho el Papa

Eva Fernández
Un momento del encuentro de Asís
Foto: Comunidad de Sant’Egidio.

40 años atrás el contexto histórico que acompañaba una fotografía similar a esta era muy distinto. En octubre de 1986, apenas dos semanas antes de que san Juan Pablo II convocara por primera vez esta jornada en Asís, Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachov se habían reunido para negociar el desarme sin llegar a un acuerdo. Europa continuaba dividida por el telón de acero y el muro de Berlín aún tardaría tres años en caer. Paralelamente la guerra entre Irán e Irak continuaba devastando ambos países y en Oriente Medio, la violencia en el Líbano atrapaba a la población en una espiral de enfrentamientos. 

El encuentro en Asís fue una apuesta audaz de san Juan Pablo II: reunir en la ciudad de san Francisco a representantes de las Iglesias cristianas y de las grandes religiones del mundo en torno a una causa común: rezar por la paz ante el horror de la guerra, pero sin pretender borrar sus diferencias. Aquel primer 27 de octubre de hace 40 años la paz se convirtió en terreno de encuentro entre quienes rezaban de maneras distintas, pero uno al lado del otro, tal como vemos en esta imagen durante la sesión inaugural de la cita para conmemorar el 40 aniversario de una experiencia que, con el tiempo ha adoptado, el nombre de «espíritu de Asís». Tan solo con echar un vistazo a las filas de este auditorio vemos a hombres y mujeres que, sin compartir la misma fe, desean sentarse en un mismo espacio para pedir que la humanidad no siga destruyéndose. 

40 años después, el encuentro ha reunido a 384 representantes de religiones e instituciones de 53 países. La cita, con el lema Paz desarmada y desarmante, concluyó el pasado martes siguiendo la estela de los encuentros internacionales promovidos por la Comunidad de Sant’Egidio. León XIV hubiera deseado asistir, pero los médicos se lo desaconsejaron, por lo que participó con un videomensaje en el que los invitaba a recuperar el espíritu de Asís frente a la cultura del poder; a rechazar toda justificación religiosa de la guerra y a hacer de la paz un ideal común. «¡No existe ninguna guerra santa: solo la paz es santa!», clamó.

La paz también necesita personas dispuestas a rezar por ella. Lo subrayó el Papa: «La oración puede parecer débil frente a los poderes del mundo, pero es la fuerza humilde de los creyentes. Que Dios llegue al corazón de quienes desean la guerra y el terrorismo: ¡nunca se reza en vano!». 

La foto de esta convocatoria conserva su fuerza porque 40 años después todos ellos nos siguen recordando que no existe ninguna guerra santa: ¡solo la paz es santa!