El Papa destaca la ayuda de la Iglesia canaria «a tantos hermanos crucificados por los dramas de la vida»
En su discurso en la catedral de Santa Ana, León XIV ha llamado a la Iglesia de Gran Canaria a abrazar la cruz de Cristo y a cultivar una espiritualidad eucarística
El Papa ha invitado a la Iglesia de Gran Canaria a abrazar la cruz de Cristo y a cultivar una espiritualidad eucarística. Son las dos actitudes que ha propuesto León XIV en su encuentro con los obispos, los sacerdotes, los diáconos, los religiosos, las religiosas, los seminaristas y los agentes de pastoral. La cita ha tenido lugar en la catedral de Santa Ana y ha podido ser seguido desde el exterior por algunos miles de personas.
Durante la espera, los fieles han coreado todo tipo de proclamas. Desde el inmemorial «esta es la juventud del Papa» o la específica del Pontífice agustino: «Papa León te queremos un montón». La alegría de la gente estaba justificada; la etapa canaria es histórica. Nunca antes un Pontífice había pisado estas tierras.
Construir la civilización del amor
El Papa, que este miércoles por la noche, inauguró la torre de Jesucristo, del maestro Antonio Gaudí, ha propuesto estas dos actitudes a la Iglesia canaria precisamente «para ser arquitectos sabios en la construcción de la civilización del amor».
Sobre la primera, abrazar la cruz de Cristo, León XIV ha asegurado que «nos orienta para navegar en las aguas de la vida y llegar al destino, a la patria celestial». No obstante, ha reconocido que «ustedes lo hacen cotidianamente como cireneos, acompañando y ayudando a llevar las cargas de tantos hermanos y hermanas crucificados por los dramas de la vida».
Para la primera actitud, el Pontífice ha resaltado la figura del venerable Antonio Vicente González, sacerdote diocesano, «cuya vida nos estimula a cargar la cruz de Cristo y a seguirlo siendo testigos fieles del Evangelio en este nuevo tiempo de la historia, no exento de turbulencias y contradicciones, para llegar así a la meta prometida».

Espiritualidad eucarística
Antes de hablar de la segunda actitud, o como contexto, el Papa ha hablado de una antigua tradición de la Iglesia canaria: la lluvia de pétalos de flores ante el Santísimo Sacramento que se realiza el día de la Ascensión como signo de los bienes espirituales y celestiales que derrama el Señor al subir al cielo.
«Ese gesto de devoción de tantas generaciones a lo largo del tiempo posee un significado profundo», ha señalado León XIV. «En nuestro peregrinar, la meta es el encuentro con Cristo; que es el centro de la vida cristiana, hacia quien se inclinan nuestras rodillas en adoración, en torno a quien nos reunimos formando un solo cuerpo y junto a quien nos ofrecemos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios».
De nuevo, ahora en Canarias, el Papa nos habla de unidad. Porque «cultivar una espiritualidad eucarística es ahondar en una espiritualidad de la unidad eclesial en el amor». Y ha añadido: «Hagamos de nuestra vida una respuesta al deseo de Jesús: «Que todos sean uno […] para que el mundo crea».
Y de la unidad a la acogida. De hecho, «una forma concreta para manifestar esta espiritualidad de comunión es la solidaridad cristiana, porque la unión con Cristo es al mismo tiempo unión con todos los demás a los que él se entrega». Por eso, «los animo a seguir ofreciendo a todos el amor que ustedes, a su vez, han recibido del Señor, amor que se hace alimento en la acogida, en la escucha, en la cercanía y en el cuidado de los más frágiles».
El Santo Padre ha concluido su discurso animando a los isleños a «seguir adelante fuertemente arraigados en Él, para seguir navegando con valentía en este nuevo tiempo de la historia». Y «cuando encuentren dificultades, alcen la mirada, y pidan al Espíritu Santo la gracia de vivir unidos en la fe, la esperanza y la caridad, virtudes que «son como tres estrellas que brillan en el cielo de nuestra vida espiritual para guiarnos hacia Dios», ha concluido.