Jimeno, de Cadena 100: «Cuanto más conozco a los niños, más rabia me da crecer» - Alfa y Omega

Jimeno, de Cadena 100: «Cuanto más conozco a los niños, más rabia me da crecer»

Para el locutor de radio, que acaba de ganar el Premio Carisma de la CONFER por su frescura, buen humor y profesionalidad, «los niños tienen todo lo que yo quiero en la vida: No tienen prejuicios, no discriminan, no tienen miedo al que dirán, son espontáneos, sinceros…»

José Calderero de Aldecoa
Jimeno, de Cadena 100. Foto: ABC.

Se ha recorrido cientos de colegios en España. ¿Qué se ha encontrado en ellos? ¿Cómo describiría el panorama educativo de nuestro país?
—Hay de todo, pero no soy experto en Educación. Ni pretendo serlo. Veo que hay colegios donde se fomenta más la creatividad de los niños, la imaginación, la independencia… y otros menos. Pero lo que yo hago, básicamente, es escuchar a los peques. Es lo que mejor se me da hacer, escuchar. Y puedo decir que tengo mucha esperanza en los niños que vienen.

¿En general cree que escuchamos a los niños?
—No, para nada. Con el tiempo me he dado cuenta de una cosa: y es que nos pasamos la vida diciendo a los niños que se callen. «No grites», «cállate», «ahora no se habla». Y luego, cuando nos apetece a nosotros, le pedimos al niño que hable. Es totalmente contradictorio. Queremos que los niños hablen pero solo cuando a los adultos nos viene bien. Creo de debemos escucharles mucho más, tenerlos más presentes, porque además es lo más puro que tenemos. A mí, particularmente, cuanto más conozco a los niños más rabia me da crecer. Los niños tienen todo lo que yo quiero en la vida: No tienen prejuicios, no discriminan por razas o religión. Son espontáneos. No tienen miedo al qué dirán. Tienen esa sinceridad que está presente también en los abuelos. Creo de verdad que la esencia de lo que somos y el corazón de lo que somos en esta sociedad viene de los niños. Yo estoy encantado.

Quizá a futuro nos cueste aun más escuchar a los niños, por falta de estos. ¿Ha notado la baja natalidad en España?
—Eso está claro. Se nota mucho. He estado en zonas donde reagrupan a los niños de distintos pueblos en un solo colegio porque no hay alumnos suficientes. Son los CRA, los Centros Rurales Agrupados. Se nota mucho, por ejemplo, cuando llegan las jornadas de puertas abiertas se me cae el teléfono porque todos los coles quienes que vaya al suyo. Quieren salir en la radio para que se vea su colegio y así animar a más niños a matricularse. Está claro que cada vez hay menos niños y cada vez más colegios tienen dificultades para llenar sus aulas.

¿Qué supone para usted este premio de CONFER? No sé si se lo deberían dar a usted o a los niños a los que entrevista.
—[Risas] Absolutamente. El otro día me decían que los niños me están pagando la hipoteca. El único mérito que tengo en esto es saber escuchar. Lo que hablábamos antes. Esta sección lleva 20 años porque cuando voy a un colegio, voy a vivir una experiencia con ellos. No voy corriendo a sacar respuestas rápidas porque tengo prisa para sacar un minuto de radio. Para sacar ese minuto de radio estoy una hora y pico hablando con los peques. Me enseñan su cole, me enseñan la radio escolar…. Antes de hablar con el niño le pregunto cosas sobre él y su vida, para que se relaje y el niño se sienta cómodo. Así salen las genialidades, salen gracias a que el niño se siente escuchado y que no siente que tiene que dar una respuesta. Hay colegios que me dicen, «te saco a los más graciosos». Yo siempre les digo que no hagan eso porque estigmatizas al gracioso, que tiene que llegar allí y decir «caca, culo, pedo, pis» porque todo el mundo está esperando que sea gracioso. Y también estigmatizas al que oficialmente, o según ellos, no es gracioso o habla menos. De niños que supuestamente no son graciosos he sacado joyas auténticas tan solo porque se han sentido escuchados. Me han dado respuestas increíbles.

¿Y cuál es esa joya que siempre recuerda?
—Hay muchísimas. Todas las que tienen que ver con el nacimiento de Jesús, con la Semana Santa, con el Quijote, el descubrimiento de América, con el cuerpo humano… O cuando dan soluciones rápidas a problemas muy complicados. Este lunes 27 de abril, por ejemplo, he preguntado sobre el problema de la vivienda: ¿Cómo hacemos para bajar el precio de la vivienda? Y uno me dice, «pues mira, tú ves un cartel en el que ponga 10, pues lo coges, lo pones a 7 y listo. No es tan difícil». Y luego no puedo olvidar lo que ocurrió con el Papa Francisco. Hubo una de las grabaciones sobre la Semana Santa que se empezó a viralizar mucho y Eva Fernández, la corresponsal de COPE en el Vaticano, se la enseñó al Papa cuando ya estaba muy malito. El secretario le hizo llegar a Eva una nota en la que me agradecía que hubiera hecho reír a Francisco cuando ya estaba en los últimos días de su vida. Para mí fue un honor tremendo.

La última pregunta se la cedo a mis cuatro hijos: Diego, Lucas, Juan Pablo y Jesús. Esta mañana les he pedido que piensen una pregunta para hacerle y esto es lo que me han dicho: «¿Qué historia de tu vida merecería un libro?»
—[Risas] Se nota que escuchan el programa, porque esa es una de las cosas que yo he preguntado hace poco. Pues te contaría muchísimas, la historia de mi familia, por ejemplo. Estoy muy orgulloso de la familia que tengo, de la educación que me han dado. En su día, mis padres me hicieron el gran regalo de dormir en el mismo cuarto que mi abuelo durante muchos años. A mí eso me dio una perspectiva de la vida y del amor increíble. Y también le hablo a tus hijos de mi madre, su historia sí que merecería un libro. Mi padre murió hace 21 años y eso fue un palo tremendo. Ella lleva todo ese tiempo haciendo de padre, de madre, tirando muros, luchando como una jabata y repartiendo amor por todo el mundo. Es una mujer que cuando se levanta por las mañana tienen las reservas de amor a reventar y tiene que salir a repartirlo. Así, que yo haya heredado un poco de ese amor de mi madre, de esa manera de ver la vida, de querer a la gente, para mí es la mejor marca que puedo tener.