León XIV reconoce ante Sarah Mullally «nuevos problemas» en el diálogo con los anglicanos 

León XIV reconoce ante Sarah Mullally «nuevos problemas» en el diálogo con los anglicanos 

En audiencia con la primera mujer arzobispa de Canterbury, el Papa ha exhortado a que los obstáculos que han surgido en las últimas décadas no impidan «anunciar juntos a Cristo» y seguir trabajando por la plena unidad

María Martínez López
León XIV saluda a Mullally antes de su audiencia. Foto: Vatican Media.
León XIV saluda a Mullally antes de su audiencia. Foto: Vatican Media.

El Papa León XIV ha reconocido este lunes ante Sarah Mullally, arzobispa de Canterbury, que la evolución de la Iglesia anglicana en los últimos tiempos ha hecho surgir «nuevos problemas» que hacen «el camino a la comunión plena más difícil de discernir». Sin embargo, ha exhortado a que estos obstáculos no lleven a católicos y anglicanos a dejar de «proclamar juntos a Cristo al mundo».

El Pontífice estadounidense ha recibido en audiencia esta mañana a Sarah Mullally, que está realizando una visita a Roma poco después de iniciar de su ministerio como primera mujer en la sede de Canterbury. En su discurso, el Santo Padre ha afirmado que el saludo de Jesús «la paz esté con vosotros» «nos invita no solo a aceptar el don de la paz del Señor, sino también a ser mensajeros de su paz». 

«Creo que los cristianos debemos dar un testimonio profético juntos de esta profunda realidad» de una «paz desarmante». Jesús, ha abundado, «siempre respondió a la violencia y la agresión de una forma desarmada, invitándonos a hacer lo mismo». 

El Papa se dirige a toda la delegación que acompañaba a Mullally. Foto: Vatican Media.
El Papa se dirige a toda la delegación que acompañaba a Mullally. Foto: Vatican Media.

En un «mundo sufriente» que «necesita enormemente la paz de Cristo, las divisiones entre los cristianos debilitan nuestra capacidad de ser transmisores efectivos de esa paz», ha admitido el Papa. Para que el mundo se tome en serio nuestra predicación, «debemos ser constantes en nuestras oraciones y esfuerzos para apartar» todo lo que «entorpezca la proclamación del Evangelio». 

Avances y nuevos problemas

En sus palabras, León XIV ha rememorado el encuentro que hace 60 años tuvo lugar entre el Papa san Pablo VI y el entonces arzobispo de Canterbury, Michael Ramsey. «Usted marcó el aniversario con el cardenal Koch en la catedral de Canterbury la mañana después de su toma de posesión». 

Desde entonces, «los arzobispos de Canterbury y los Obispos de Roma han continuado reuniéndose y rezando juntos, y me alegra que estemos continuando esta tradición hoy». Ha agradecido además la labor del Centro Anglicano en Roma, que también cumple seis décadas. 

León XIV ha recordado que Ramsey y Pablo VI, al anunciar el primer diálogo teológico entre católicos y anglicanos, hablaron de buscar la «restauración de la comunión completa en la fe y la vida sacramental». Este viaje, ha reconocido, «ha sido complejo. Aunque se ha progresado mucho en algunas cuestiones históricas divisivas, en décadas recientes han surgido nuevos problemas, dejando el camino a la comunión plena más difícil de discernir». 

Ha señalado, asimismo, que «la Comunión Anglicana también está afrontando muchas de estas mismas cuestiones en este tiempo». Cabe señalar que tras la elección de Mullally, el pasado octubre, la Conferencia Global sobre el Futuro Anglicano (GAFCON por sus siglas en inglés) rompió la comunión con Canterbury y la Iglesia de Inglaterra. GAFCON reúne a Iglesias anglicanas que representan al 80 % de los anglicanos del mundo.

¿Cómo seguir buscando la unidad?

Sin embargo, el Pontífice ha afirmado este lunes que «no debemos permitir que estos desafíos que continúan nos impidan utilizar cualquier oportunidad posible para proclamar juntos a Cristo al mundo».

El Pontífice, reunido en privado con Mullally. Foto: Vatican Media.
El Pontífice, reunido en privado con Mullally. Foto: Vatican Media.

Citando al Papa Francisco, ha apuntado que «sería un escándalo si, debido a nuestras divisiones, no cumpliéramos nuestra vocación común de hacer que se conozca a Cristo». Y ha añadido que «sería también un escándalo si no siguiéramos trabajando por la superación de nuestras diferencias, sin importar lo intricadas que puedan parecer». 

«Pidamos que el Espíritu Santo, que el Señor exhaló sobre los discípulos en la noche después de su resurrección, guíe nuestros pasos mientras orante y humildemente buscamos la unidad que es el deseo del Señor para todos sus discípulos», ha animado al final de sus palabras. También ha expresado su oración para que «el mismo Espíritu Santo permanezca con usted siempre, haciéndola fecunda en el servicio al que ha sido llamada». 

Tras la audiencia, Mullally y su delegación se han unido al Santo Padre en la oración de la hora intermedia, informa el Arzobispado de Canterbury. Al final, ambos han impartido la bendición juntos.