Mucho más que una consulta - Alfa y Omega

Mucho más que una consulta

El movimiento provida en España se compone de miles de personas que, día a día, crean un tejido social para dar respuesta, de la mejor forma posible, a los problemas de las embarazadas. En Pamplona, por ejemplo, la Asociación Navarra de Defensa de la Vida (ANDEVI) y un grupo de médicos han creado un gabinete médico gratuito, ya que muchas mujeres se exponen «a un aborto sin ver a un ginecólogo» que las informe en profundidad

María Martínez López

Los voluntarios de la veterana Asociación Navarra de Defensa de la Vida (ANDEVI) llevan, desde 1977, creando toda una red de ayuda a las mujeres embarazadas. Ahora, esta red de colaboración ha dado como fruto un nuevo servicio, pionero: su propia consulta médica gratuita, situada justo encima de su sede. «Muchas de las mujeres a las que atendíamos —explica el doctor José Miranda, su presidente— iban a exponerse a un aborto sin ver a un ginecólogo» que les explicase y les enseñase cómo era su hijo, o en qué consiste y las consecuencias del aborto. Los centros abortistas no dan esa información y, en España, para abortar sólo hace falta pasar por el médico de cabecera.

La idea surgió —continúa— porque, «en Estados Unidos, está siendo muy eficaz que, al lado de las entidades provida, haya clínicas ginecológicas». En ellas, la mujer recibe asesoramiento médico, y ve a su hijo por primera vez. La nueva consulta de Pamplona cuenta con un ginecólogo, una internista, una psiquiatra y un pediatra, el doctor Miranda. La atención es gratuita, pero diferente a la de la Seguridad Social: en un único lugar, las mujeres reciben ayuda material, médica, y también atención psicológica.

Esta última es, en general, una medida preventiva. «Muchas la necesitan porque las han dejado solas y se ven rodeadas de presiones para abortar. Normalmente, las veo cada 15 días», explica la doctora Carmen Gómez Lavín, psiquiatra. Otras tienen problemas más graves, como depresión. Asimismo, doña Carmen atiende a mujeres que sufren síndrome post-aborto, trastorno en el que es experta.

Por el boca a boca

Desde enero, cuando empezó a trabajar a pleno rendimiento, el gabinete médico de ANDEVI ya ha atendido a unas 30 mujeres, sobre todo adolescentes e inmigrantes. «De las que venían con idea de abortar, al menos dos han decidido seguir adelante». Pero también han atendido «a alguna paciente mía de la clínica, que se ha enterado de que seguía trabajando aquí», explica el doctor Guillermo López. A ellas también se les atiende de forma gratuita, «y si quieren pagar algo, pueden hacer un donativo a la asociación». Así, contribuyen a que ésta siga atendiendo a cientos de mujeres. Este médico opina que este novedoso sistema puede resultar atractivo, también para otros médicos: «Alguno de mis alumnos de Medicina ya ha venido alguna vez. Estoy convencido de que el boca a boca va a funcionar». De hecho —añade el doctor Miranda—, «ya nos están remitiendo a jóvenes que no están embarazadas pero tienen otros problemas».

Otro tipo de contratiempos ante los que este gabinete tiene mucho que ofrecer son las complicaciones médicas durante el embarazo. Ante muchas de ellas, «la primera oferta es abortar», lamenta el ginecólogo, doctor Guillermo López. Él dirigió durante años el servicio de Ginecología de la Clínica Universitaria de Navarra, y, por ejemplo ante un cáncer, conoce las alternativas al aborto. «En los casos complicados, mis antiguos compañeros de la Clínica colaboran con nosotros, con permiso de la Dirección». Al igual que en el caso de la atención psicológica, si las mujeres no pueden hacer frente a los gastos de un tratamiento, ANDEVI lo paga.

«Aquí las mujeres se sienten más arropadas», resume el doctor Miranda. El mismo trato de los médicos contribuye a ello: «Contestamos a todo lo que nos preguntan, durante el tiempo que haga falta». Quizá por eso, aunque sigan yendo a su centro público de salud, «algunas mujeres quieren que les sigamos todo el embarazo nosotros».

«Es una alegría seguir siendo útil»

Con frecuencia, las asociaciones provida reciben la ayuda desinteresada de ginecólogos voluntarios, así como de abogados, psicólogos, etc. Con ANDEVI, colaboraban, en sus respectivas consultas, el doctor Guillermo López y otro ginecólogo, los dos al borde de la jubilación. Ellos han sido el germen del nuevo gabinete médico. Hace un año y medio, el piso que estaba justo encima de la sede de la asociación se puso a la venta. «En una semana, decidimos comprarlo» para poner en marcha la consulta, narra el doctor José Miranda. Tardaron algunos meses más en acondicionarlo y conseguir todos los permisos necesarios. «Contamos con seguro de responsabilidad civil, y con la aprobación de la Consejería de Salud, que hizo una inspección exhaustiva. Además, tuvimos una reunión con la presidenta y el asesor jurídico del Colegio de Médicos de Navarra, y la idea les pareció bien. Es un local muy digno, y está dotado de todo lo necesario para una consulta ambulatoria», subraya el doctor López.

Cuando le propusieron la idea, aceptó «encantado. La labor que hace ANDEVI es encomiable, y seguiré mientras me encuentre bien. Es una alegría poder seguir siendo útil». Tanto él como su mujer, que es la internista, y el doctor Miranda, están ya jubilados. No es el caso de la doctora Gómez Lavín, que compatibiliza la atención a las mujeres en dificultad con su propia consulta privada. De hecho, «si viene a la privada alguna mujer embarazada o con síndrome post-aborto y no tiene muchos medios, la atiendo gratuitamente en ANDEVI».