Viganò escribe a Trump: «Los dos estamos del mismo lado en esta batalla»

El arzobispo italiano Carlo Maria Viganò, exnuncio de Su Santidad en EE. UU., ha publicado una carta dirigida al presidente Trump en la que advierte que las crisis actuales sobre el coronavirus y los disturbios tras la muerte de Floyd son parte de la lucha espiritual entre las fuerzas del bien y del mal. «Por primera vez Estados Unidos tiene un presidente que defiende el derecho a la vida, que no se avergüenza de denunciar la persecución de los cristianos, que habla de Jesucristo y del derecho de los ciudadanos a la libertad de culto». «Me atrevo a creer que los dos estamos del mismo lado en esta batalla, aunque con diferentes armas», asegura en la misiva

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Foto: REUTERS/Eduardo Muñoz

El arzobispo italiano Carlo Maria Viganò, exnuncio de Su Santidad en EE. UU., ha publicado una carta dirigida al presidente Trump en la que advierte que las crisis actuales sobre el coronavirus y los disturbios tras la muerte de Floyd son parte de la lucha espiritual entre las fuerzas del bien y del mal. «Por primera vez Estados Unidos tiene un presidente que defiende el derecho a la vida, que no se avergüenza de denunciar la persecución de los cristianos, que habla de Jesucristo y del derecho de los ciudadanos a la libertad de culto». «Me atrevo a creer que los dos estamos del mismo lado en esta batalla, aunque con diferentes armas», asegura en la misiva

El arzobispo italiano Carlo Maria Viganò, exnuncio de Su Santidad en EE. UU., ha publicado una carta dirigida al presidente Trump en la que asegura que las crisis por las que pasa el país –el coronavirus y la muerte de Floyd– son parte de la eterna lucha espiritual entre las fuerzas del bien y del mal. «Hay quienes, aunque tienen miles de defectos y debilidades, están motivados por el deseo de hacer el bien, ser honestos, formar una familia, dedicarse al trabajo, dar prosperidad a su tierra natal, ayudar los necesitados y merecer el Reino de los cielos», asegura el arzobispo en su misiva.

Por otro lado, «hay quienes se sirven a sí mismos, no tienen principios morales, quieren demoler a la familia y la nación, explotar a los trabajadores para hacerse excesivamente ricos, fomentar divisiones internas y guerras, y acumular poder y dinero», añade. En la sociedad estadounidense «estas dos realidades coexisten».

Ante las actuales encrucijadas por las que pasa el gigante americano, «los hijos de la oscuridad» están librando «una guerra» y «han decidido mostrar sus cartas al revelar sus planes». Pero Viganò advierte de que «las investigaciones ya en curso revelarán la verdadera responsabilidad de quienes manejaron la emergencia del COVID-19, no solo en el área de la atención médica, sino también en la política, la economía y los medios de comunicación» y así «descubriremos que en esta colosal operación de ingeniería social hay personas que han decidido el destino de la humanidad, y se han impuesto el derecho de actuar contra la voluntad de los ciudadanos y sus representantes». Sobre las protestas callejeras es EE. UU., Viganò sostiene que «no será sorprendente si, en unos meses, vemos que escondidos detrás de estos actos de vandalismo y violencia hay quienes esperan beneficiarse de la disolución del orden social para construir un mundo sin libertad».

Oposiciones también en la Iglesia

Aunque pueda parecer desconcertante, añade el arzobispo, «las alineaciones opuestas también se encuentran en los círculos religiosos». «Hay pastores fieles que cuidan el rebaño de Cristo, pero también hay mercenarios que buscan dispersar el rebaño y entregar las ovejas para que sean devoradas por lobos».

Por primera vez, concluye la carta, Estados Unidos tiene «un presidente que defiende valientemente el derecho a la vida, que no se avergüenza de denunciar la persecución de los cristianos en todo el mundo, que habla de Jesucristo y del derecho de los ciudadanos a la libertad de culto». «Me atrevo a creer que los dos estamos del mismo lado en esta batalla, aunque con diferentes armas». Por eso, asevera, «es importante que los buenos, que son la mayoría, se despierten de su lentitud y no acepten ser engañados por una minoría de personas deshonestas».

Por su parte, el presidente Trump ha publicado un tuit en el que asegura sentirse «muy honrado» de la carta del arzobispo, y pide que todo el mundo, «religioso o no», la lea.

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