Quien no sabe pasar el balón no ha entendido el fútbol, ni la vida - Alfa y Omega

En todo, hasta en aquello que aparentemente es más mundano, podemos descubrir referencias a lo divino. A pocas horas de una nueva edición del Mundial de fútbol, que va a centrar la atención de millones de personas hasta el 19 de julio, las palabras del papa León XIV en la Iglesia de San Agustín de Barcelona, en pleno corazón del Raval, uno de los barrios más marginalizados de la Ciudad Condal, debe llevarnos a la reflexión.

Saber pasar el balón y vivir con los demás

«El fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos. Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el juego. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, todavía no ha entendido la vida», decía el Santo Padre.

Unas palabras que nos llevan a cuestionarnos sobre el modo de entender la vida. En el fútbol, las estrellas ganan partidos, pero los buenos equipos son los que ganan campeonatos. Somos equipo cuando no abandonamos a ninguno de los que forman parte de él, cuando, a ejemplo de Dios damos «fuerzas para atravesar los momentos difíciles que podamos encontrar en la vida», como decía León XIV en el Raval.

Un ser equipo que, en la medida en que somos cristianos, nos tiene que llevar a esforzarnos en favor de nuestro prójimo, dado que todos estamos ligados unos a otros y que «llamados a amar a Dios, y por amor a Él, a nuestros hermanos, somos llamados a salir al encuentro de todos».

La caridad es la táctica

La táctica de juego es clara para el cristiano: la caridad evangélica. De ese modo logramos la victoria, es decir, conseguiremos acercarnos «a las necesidades de los más pequeños y vulnerables para aliviar sus sufrimientos y remediar su pobreza». Se trata, de diversos modos, en el equipo cada uno tiene su función, de «hacer presente el amor de Dios por cada hombre y cada mujer, en el tejido concreto de la historia», en palabras del pontífice.

No olvidemos que ser equipo debe ser algo innato, pues «toda persona está constitutivamente hecha para la relación», para la comunión, clave fundamental en el equipo eclesial, llamado por el Papa a estar unido, «dando testimonio del Evangelio y mostrando al mundo la belleza de la vida cristiana», y así ser «testigos creíbles de la esperanza cristiana en el servicio solícito» a quienes sienten diversos tipos de necesidad.

Miembros de un mismo equipo que pueden ser comparados con las muchas piedras que unidas forman un templo, como ocurre en la Basílica de la Sagrada Familia. A ejemplo de Antonio Gaudi, el desafío es «narrar los misterios de la vida del Señor» y, a través del camino espiritual que propuso, ir «al encuentro con Cristo nacido, muerto y resucitado por nosotros». Se trata de descubrir la «elocuente catequesis hecha de piedras, colores y luz», que aparece en la Sagrada Familia.