El guiño del Papa para la Misa de Corpus Christi y la procesión en Cibeles
Las procesiones de Corpus son una «hermosa manifestación de testimonio público de la fe», ha subrayado León XIV solo cuatro días antes de presidirla en Madrid
Las procesiones con el Santísimo en la solemnidad de Corpus Christi son «expresión de la piedad eucarística popular» y una «hermosa manifestación de testimonio público de la fe». Así se ha referido este miércoles el Papa León XIV a celebraciones como la que él mismo presidirá el próximo domingo en la madrileña plaza de Cibeles y por la calle Alcalá.
En los saludos finales después de la catequesis de la audiencia general, el Santo Padre ha recordado que «esta semana se celebra la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo», o Corpus Christi. Y ha profundizado sobre cómo «en la Eucaristía contemplamos a Jesús pan partido y donado para cada uno de nosotros».
Por otro lado, ha pedido en español «dejarse formar por los ritos de nuestras celebraciones, participando activamente en ellos, para que estos verdaderamente sean un encuentro vivo con el Señor». No era una alusión específica a su ya inminente viaje a España, que arrancará el próximo sábado.
Pero este resumen de la que ha sido su catequesis bien puede servir para preparar el ánimo de los cientos de miles de personas que participarán en sus Misas en España. Estas serán en Cibeles el 7 de junio, solemnidad de Corpus Christi; en la basílica de la Sagrada Familia el día 10, en el estadio de Gran Canaria el día 11 y en el puerto de Santa Cruz de Tenerife el día 12.

Liturgia «con delicadeza y sin arbitrariedades»
En efecto, el Santo Padre ha dedicado una tercera catequesis a la constitución Sacrosanctum Concilium del Vaticano II. En ella, ha profundizado en el significado del rito, los signos y los símbolos dentro de la liturgia.
«Los ritos de la liturgia cristiana» son, en la práctica, «la mediación eclesial mediante la cual nos alcanza el don divino». No consisten simplemente en «un revestimiento exterior del misterio sacramental». Además, los creyentes participan en ellos no como «espectadores mudos», sino con «cuerpo, mente y corazón».
«A través del rito sagrado somos formados para escuchar la Palabra de Dios, dar gracias y adorar, compartir fraternalmente y vivir la comunión eclesial», ha desarrollado el Pontífice. «Descubrimos que somos una asamblea de muchos rostros, reunida por una misma fe».
“Necesitamos dejarnos educar por los ritos de la liturgia, cuidando con delicadeza y sin arbitrariedad la belleza de nuestras celebraciones”#AudienciaGeneral #PapaLeón pic.twitter.com/U2JXb0Zm4X
— Eva Fernández (@evaenlaradio) June 3, 2026
Por otro lado, ha subrayado que el rito posee «una secuencia de gestos y oraciones bien definida». Pero «su lógica no es la de encerrar la libertad en esquemas». Más bien, «con la sobriedad solemne de sus ritmos, el rito interrumpe las actividades frenéticas y nos reconduce a lo esencial». Por ello, permite vivir «otra experiencia del tiempo y del espacio».
Para León XIV, hoy es necesario dejarse «educar por los ritos de la liturgia». Por ello, resulta indispensable cuidar «con delicadeza y sin arbitrariedades la belleza» de las celebraciones y comprometerse en una auténtica mistagogia, que forme sobre su significado.
¿Qué son los signos y símbolos?
Por último, ha hablado de los signos y los símbolos en la liturgia, distinguiendo entre ellos aunque se suelen usar como sinónimos. Los signos, por un lado, significan y realizan «la santificación del ser humano». El agua, por ejemplo, es «signo sacramental de la inmersión» en la Muerte y Resurrección de Jesús.

Los símbolos, por su parte, «tienen esencialmente un carácter práctico, siendo ante todo acciones: más simples y comunes, como arrodillarse y darse la paz, o más exigentes, como los actos» de cada sacramento. En cualquier caso, se caracterizan por tener una «singular dimensión performativa y transformadora».
En cualquier caso, los signos también pueden ser simbólicos, cuando remiten a «todo un sistema de significados y valores». Así, la aspersión con agua bendita «revive en nosotros la conciencia del don recibido con el Bautismo y nuestra adhesión a la vida nueva en Cristo».