«Es necesario renovar la liturgia en continuidad con la tradición»
León XIV defiende en su catequesis semanal el «equilibrio» entre «la gran tradición litúrgica del pasado y el futuro»
El Papa León XIV ha dedicado de nuevo la catequesis semanal de los miércoles a la liturgia de la Iglesia a la luz del Concilio Vaticano II. «En aquel momento histórico se advertía fuertemente la necesidad de una renovación de las formas rituales, mediante las que desde hacía siglos la Iglesia había realizado la glorificación de Dios y la santificación del pueblo cristiano», ha dicho el Papa durante la audiencia general, en la que ha declarado que «es necesario renovar la liturgia en continuidad con la tradición»
«Gracias al movimiento litúrgico se había madurado la convicción, expresada posteriormente por san Juan Pablo II, de que existe un vínculo estrechísimo y orgánico entre la renovación de la liturgia y la renovación de toda la vida de la Iglesia», ha abundado.

De este modo, «para favorecer el acceso de los fieles a la riqueza de los dones de gracia dispensados por la liturgia, la constitución Sacrosanctum Concilium indicó una fórmula muy eficaz la dirección a seguir», ha dicho el Pontífice. Se trata de «conservar la tradición y apertura al legítimo progreso», ha añadido citando el documento conciliar.
Una contraposición «torpe»
Por este motivo, ha defendido —usando palabras de Benedicto XVI en 2011— «el equilibrio con la gran tradición litúrgica del pasado y el futuro», pues «no pocas veces se contrapone de manera torpe tradición y progreso», cuando en realidad «los dos conceptos se integran».
Para León XIV, «el Concilio afirma la legitimidad de ese proceso arraigado en la auténtica tradición», distinguiendo dentro de la liturgia «una parte que es inmutable por ser la institución divina» de «otras partes sujetas a cambio, que en el decurso del tiempo pueden y aún deben variar», en palabras de Sacrosanctum Concilium.
De hecho, «a lo largo de los siglos se han producido constantemente cambios de este tipo», ha recordado el Papa León, de modo que «el culto de la Iglesia se ha “encarnado” en las formas culturales de cada época y ha sido capaz de influir en ellas e incluso de transformarlas». «La liturgia ha sido así, durante siglos, un motor de evangelización», ha señalado asimismo.
Comunión eclesial
«Hoy es necesario renovar esta energía en continuidad con la auténtica y viva tradición católica», ha exhortado el Pontífice, algo que ya hicieron los Padres conciliares cuando «recomendaron la revisión de los ritos». Se trata de algo que se ha de realizar «evitando desorientar a los fieles» y «disuadiendo a cualquiera de añadir o quitar o modificar algo, en materia litúrgica, por iniciativa propia».
Este respeto a la «comunión eclesial» pasa por custodiar los ordenamientos de la liturgia «con actitud interior de disponibilidad y de entrega a Dios, manifestando humildad frente a su grandeza y fidelidad sincera a la comunión eclesial».