Que no he muerto. La voz del genio, la voz del pueblo - Alfa y Omega

Que no he muerto es un espectáculo homenaje a Federico García Lorca, basado en la combinación de tres elementos: el conocimiento de su personalidad a través de los testimonios de artistas que le trataron —Guillén, Salinas, Alberti, Buñuel, Dalí…—; su sentimiento musical, representado por las canciones populares antiguas que recopiló e interpretó al piano acompañando a La Argentinita; y su poesía —ya el título de la obra es un fragmento de Gacela de la muerte oscura: «Quiero morir un rato, / un rato, un minuto, un siglo; / pero que todos sepan que no he muerto»—.

Justo antes de comenzar la obra, enésimo homenaje al poeta y, sin embargo, gratamente destacable por su calidad, mi acompañante me preguntó: ¿De verdad está justificada tanta devoción por Lorca? Y es que existe en el sentir general una enorme saturación y una gran incompresión respecto a él. A ello han contribuido la manipulación, abuso del artista y los homenajes torpes. En este sentido, es más que nunca necesario reivindicar al gran Federico por el prejuicio al que nos han llevado los ignorantes.

Hoy me alegro de haber asistido a un homenaje más, porque se trata -¡al menos uno entre mil!- de un trabajo bien hecho. Puedo empezar mi gratitud por la recopilación de los testimonios de quienes le conocieron y fueron otros gigantes como él. Las palabras de Guillén o Aleixandre sobre Lorca sintonizan y explican mejor que cualquier análisis los poemas del granadino. Algún petulante profesor universitario dice que los coetáneos de la Generación del 27 al elogiar a Lorca —y no en términos de crítica «especializada» como la suya— lo empequeñecieron. Que asista a Que no he muerto y aprenda algo sobre él.

«Fue una criatura extraordinaria. Criatura significa esta vez más que hombre. Nos ponía en contacto con la creación, con ese conjunto de fondo en que se mantienen las fuerzas fecundas, y aquel hombre era ante todo manantial, arranque fresquísimo de manantial, una transparencia de origen entre los orígenes del universo», se recita en la representación citando a Guillén. Esa transparencia hace de Lorca voz de pueblo, criatura por lo esencial, alma de hombre primigenio: aquel que al vivir junto a otros canta. Lorca entronca con la raíz de toda poesía, lo que en la Historia de la Literatura se conoce como lírica popular, y que ha acompañado desde siempre tanto las labores más duras como las ocasiones sobresalientes de la vida común. Descubrir a Lorca es poner en evidencia que la voz del genio y la voz del pueblo al que pertenece coinciden, brotan de una misma fuente —como reconocen sus amigos—; voz honda nos toca el corazón al hacer vibrar algo en nosotros que no pasa ni muere nunca. Justo como se llama el espectáculo: Que no he muerto.

¡Cuánta verdad sobre Lorca hay en la frescura de esta representación! ¡Cuánta mentira en la crítica racionalista que exalta la originalidad como único valor literario y la identifica con la ruptura con la tradición! ¡Qué daño nos ha hecho esta crítica al apropiarse del poeta, robándonoslo a nosotros, al pueblo, su pueblo! Nos han arrebatado ese alma «musical de nacimiento, de raíz, de herencia milenaria». ¡Cuánto daño ha hecho la «cultura» teñida de ideología que se regodea en el crimen político cometido contra él! ¿Cuántos crímenes más tiene que sufrir?

Vayan a ver Que no he muerto. Porque es importante recuperar a nuestro Federico. Gocen de la maravillosa unidad entre canto y recitado, entre genio y pueblo; de la excelente selección de textos; de la bellísima expresión de la cantaora Gema Caballero. Vayan a conocer al poeta que, cuando todos miraban para otro lado abrumados por el misterio, con su corazón entrañable —enraizado en las entrañas de lo sencillo y esencial—, dio voz a una alabanza: «No te conoce nadie. No. Pero yo te canto».

Que no he muerto

★★★★☆

Teatro:

Teatro Marquina

Dirección:

Calle Prim, 11

Metro:

Banco de España, Chueca

ESPECTÁCULO FINALIZADO