Pablo Iglesias entrevista a De Prada: «La Iglesia debe hacerse oír frente a la ideología liberal»

Pablo Iglesias entrevista a Juan Manuel de Prada el programa Otra vuelta de tuerka, de Público TV

José Calderero de Aldecoa

Pablo Iglesias, secretario General de Podemos, ha entrevistado al escritor Juan Manuel de Prada para el programa Otra vuelta de tuerka, de Público TV, lo que supone un nuevo acercamiento entre los ideólogos de la formación morada y el literato católico.

La primera aproximación tuvo como protagonistas a Carlos Fernández Liria, filósofo marxista y uno de los artífices de la fundación de Podemos, y Juan Manuel de Prada. El nexo en común lo encontraron en Chesterton y en su denuncia contra el capitalismo.

Ese primer paso se hizo efectivo en un debate, recogido por Alfa y Omega, que se celebró el 20 de diciembre en la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid. El segundo paso lo han dado ahora Iglesias y De Prada con la entrevista en Público TV, desarrollada en un clima de gran entendimiento.

Falta de ética capitalista

Durante la entrevista, Pablo Iglesias le pregunta sobre sus orígenes, la vocación de escritor o, incluso, por las divergencias entre el catolicismo y el protestantismo.

«Siempre se ha considerado que la reforma protestante fue un acto liberador del ser humano. Yo creo que estoy hay que discutirlo muy ampliamente», responde primeramente De Prada. «La ruptura teológica de Lutero tiene consecuencias políticas, económicas, sociales…» Las más evidentes son las económicas, explica el escritor.

«Según Belloc –gran amigo de Chesterton–, los poderosos de la época se dieron cuenta de que en Lutero tenían a su gran protector». Tras su reforma, concluyó el dominio espiritual de Roma. Así, «podían invitar a los pobres a la anarquía moral mientras ellos se dedicaban a enriquecerse».

En la Europa previa a la ruptura protestante «naturalmente había abusos y ricos que se aprovechaban», continúa, «pero vivían siempre con la vigilancia de sus conciencias y de instancias eclesiásticas». El desprendimiento, la pobreza, era una virtud que se sugería incluso a los ricos. «Con la reforma protestante esto desaparece» y la «riqueza se convierte en un signo de salvación: Quien posee riquezas es porque ha sido elegido y salvado por Dios».

Esto desemboca, asegura Juan Manuel de Prada, en la «intima unión entre la reforma protestante y la falta de ética capitalista».

Perdón de los pecados

El escritor también asegura que «otro aspecto que se considera positivo de la reforma protestante, y que también hay que discutir, es el libre examen».

Chesterton decía que «lo que más le atraía de la Iglesia Católica era que era la única que te perdonaba los pecados». Pero para que eso ocurra, primero hay que reconocer que uno ha hecho algo mal. «Cuando Lutero dijo que tú a solas con tu conciencia puedes ponerte en paz con Dios, en el fondo, te está diciendo que no tienes porqué reconocer tus errores». Y si no los reconoces, «al final siempre terminas justificando el mal».

Para De Prada, esto no es solo «psicológicamente terrible», sino que también hizo que los políticos se desbocaran. A partir de entonces, «el poder político deja de diferenciar entre actos morales o inmorales y se empieza a hablar solo de actos que tengo que hacer para conseguir unos fines. Esto es devastador en las sociedades protestantes y se ha infiltrado en las sociedades católicas».

Católico tradicional

En otro momento del programa, el secretario General de Podemos le pregunta por su posición de católico anti liberal. En su respuesta, Juan Manuel de Prada explica que ser católico no es solo ir a Misa el domingo, sino también tener una fe que se concreta en las realidades naturales. «Dios se encarnó para vivir en este mundo, lo que indica que tu religión tiene que penetrar en todas la realidades cotidianas. Tu visión de la economía, de la política,… tiene que ser una visión cristiana. No puedes decir: “no, yo es que soy cristiano porque voy a Misa, pero mi visión de la economía tiene que ver con esta escuela» que contradice abiertamente la doctrina católica.

De esta forma, «una visión católica de la economía no puede fundarse en el lucro, como se funda la economía liberal; no puede fundarse en la usura, tiene que poner en el centro al trabajador…» Antes de concluir, el escritor aboga porque el «cristianismo haga frente a las ideologías en boga». Concretamente, De Prada piensa que «la Iglesia debe hacerse oír frente a la ideología liberal, que ha sido la más condenada por la Iglesia en la historia de la Iglesia».