Capellán de la cárcel de Zabaia: «Ojalá todo el mundo fuese como estos presos»

Quince años peregrinando a Santiago con los presos de la cárcel de Zabaia

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo

José Ángel Martínez de Bujanda, a quien todos llaman Txarly, es el capellán de la cárcel de Zabaia. Su compromiso le ha llevado a organizar desde hace 15 años numerosas peregrinaciones de internos para realizar el Camino de Santiago.

Es una experiencia «abierta a todos los presos. Nosotros no cerramos nuestras actividades a nadie, sino que todo lo que hacemos desde Pastoral Penitenciaria lo ofrecemos a todos los que están en la cárcel. No hacemos distinciones ni siquiera de religión; de hecho en estas peregrinaciones han participado hasta musulmanes, y nunca hemos tenido ningún problema», asegura Txarly.

La iniciativa de las peregrinaciones con presos surgió en Álava en el año 2002, cuando las autoridades del centro comenzaron a valorar el proyecto Oikoten, una experiencia de redención de penas utilizando el Camino de Santiago que lleva desde los años 80 haciéndose en Bélgica. Con ésta iniciativa, presos jóvenes, sin delitos de sangre y sin antecedentes logran conmutar su pena gracias a la peregrinación a Santiago. Las autoridades de la cárcel de Álava se lo propusieron al entonces capellán de la prisión, y éste se lo trasladó a Txarly, que por entonces era un sacerdote voluntario más.

«Yo ya había organizado peregrinaciones con chavales al Camino cuando era cura de pueblo –recuerda Txarly–. Como ya conocía algo del Camino, el capellán me pidió ayuda y empecé organizando los albergues, las comidas…, y a partir de entonces empezó a realizarse todos los años. Yo me impliqué todavía más cuando en 2005 me nombraron capellán del Centro. La providencia de Dios te va llevando, y no puedes decir que no».

Por toda España

La iniciativa se abrió también a las mujeres reclusas –el 10 % de la población penitenciaria de la cárcel de Álava–, y en la actualidad se llevan a cabo dos grandes peregrinaciones al año a Santiago, una para hombres y otra para mujeres. Hoy, además, esta experiencia se lleva a cabo en otros penales españoles como los de Burgos, Mallorca o Segovia.

El beneficio de estas peregrinaciones sobre los internos es evidente para Txarly: «Ellos se sienten muy bien conociendo a gente, a los peregrinos especialmente: les gusta hablar con ellos, conocerlos y conocer sus motivaciones. Muchos acaban diciendo: “Yo cuando salga voy a hacer el Camino”». Y el efecto sobre las personas que se encuentran por el Camino es también sorprendente: «Nunca hemos tenido ningún problema con nadie. Los albergues a los que vamos nos conocen ya de todos estos años, y muchos nos dicen: “Ojalá todo el mundo fuese como ellos”. La gente se sorprende de su normalidad. El Camino es de todos».

No los marginemos

Esta cercanía a los internos, fuera de tópicos y complejos, y lejos también de miedos y reservas, le hace decir a Txarly: «Una vez que estás dentro y conoces a la gente, la cárcel puede ser de los sitios más agradables, sobre todo para un cura. Estás ahí para echarles una mano y ayudarles; no para juzgarles, sino para hacer que su vida sea más agradable. La Pastoral Penitenciaria es de las más interesantes y más agradecidas. Ellos mismos son muy agradecidos; tienen sus defectos como los tenemos todos, y está claro que viven una situación muy especial, pero cuando estás con ellos lo que les sale es el agradecimiento. El hecho de que no les margines ya les hace mucho bien».

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo

[w8_toggle margin_bottom=»10px» title=»Testimonio de Robinson: ¡Maravilloso!»]

La salida terapéutica en la cual estuvimos 6 días, haciendo el Camino de Santiago, por toda la Rioja (por Navarra y La Rioja), desde Lorca hasta Santo Domingo de la Calzada, fue una experiencia inolvidable.

Ya que, como personas que estamos pagando nuestros errores a la sociedad, el salir de prisión -así sea por un solo día-, el sentirnos libres, saber que hay un mundo tras esas cuatro paredes que nos separan con nuestras familias y amigos -que nos esperan con las manos abiertas-, es algo que sólo se pueda describir con una palabra: MARAVILLOSO.

Después de sentir esta sensación y respirar el aire de libertad nos espera lo mejor de esta experiencia: la convivencia con otros 11 de mis compañeros «internos» y con las personas que os presento: La junta de tratamiento, la Administración, el Servicio Médico, los Funcionarios, el Señor Párroco del centro y algunos de sus Colaboradores de la Pastoral. Que juntos compartimos lo mejor de cada uno de nosotros y no me refiero sólo a los internos, sino a todos en general, del cual nos apoyamos unos a otros con mucho cariño. Es increíble describir esta sensación, pero es como si brotara la esperanza, alegría, cariño, mucha moral, amistad y, ante todo, mucha confianza. Como si nos conociéramos de toda una vida, de la cual todos los días aprendemos algo nuevo, y lo que nos ha enseñado esta experiencia en esta ocasión, a los 21 integrantes de esta excursión, es que a pesar de la situación en que estamos unos de otros, todos somos iguales, todos somos hijos de Dios, y que gracias a él, hay personas que nos dan una nueva oportunidad.

Llegado a este punto, me gustaría que esto no parara aquí, que se dieran más oportunidades a todas las personas que están privadas de la libertad, no solo en este centro de Nanclares de la Oca, sino también a los de toda España. Que intentaran llevar a cabo estos proyectos de reinserción, porque, se lo aseguro, que les darán muy buenos resultados, y a nosotros nos darán esa pequeña esperanza de la cual nos aferramos para demostrar a la sociedad, y a nosotros mismos, de que estamos preparados para adaptarnos nuevamente a la vida social.

Finalizando quiero agradecer de parte de todos los internos que estuvimos en esta salida terapéutica a todos aquellas personas que conforman: la Junta de Tratamiento de Instituciones Penitenciarias, la Jueza de Vigilancia, el señor párroco del centro y sus voluntarios, el servicio médico, y a todas las personas que con mucho esfuerzo pusieron un granito de arena, para que este proyecto se llevara a cabo y diera sus frutos.

Por último me gustaría dar una felicitación muy sincera y especial a todas las personas que se encargaron de organizar esta salida por fue perfecta. Doy una puntuación del 1 al 10, sobre este proyecto: Les aseguro que si alguna persona de la calle nos acompañara estaría de acuerdo conmigo: Un «11». Porque fue una experiencia que no tengo palabras para definirla.

Robinson

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[w8_toggle margin_bottom=»10px» title=»Testimonio de Kike: ¿Y ahora qué?»]

Queridos amigos: os llamo así, en el momento que leéis estas pobres letras comenzamos a compartir el «Camino de Santiago de Nanclares» y, de alguna manera, vais a formar parte de esta experiencia humana, personal e intransferible, pero compartible.

Me llamo Kike, soy de Donosti, tengo 48 años y en la actualidad estoy cumpliendo condena en el C.P. de Nanclares de la Oca. Estoy dependiendo de la Audiencia Nacional debido a que he sido repatriado de Venezuela para cumplir la condena en España. ¿El motivo?: Tráfico de drogas (320 gramos de cocaína).

Os preguntaréis, al igual que mi familia, y ¿por qué? En el año 99 perdí el horizonte, dejé el trabajo de educador (soy educador especial, no lo había dicho) al comunicarme que estaba infectado de Sida. Había cruzado la barrera… del sonido. La depresión, la locura, deseando la muerte, y en otros momentos, la vida. Comencé a entrar en un profundo y oscuro túnel que, para sobrevivir sin trabajar, me condujo a vender cocaína a cierto nivel social con poder adquisitivo muy elevado, perdiendo, aún más, la realidad. Lo que era anormal lo veía normal, pero me permitía vivir: 1º en un poder económico y adquisitivo excesivo, en aras de ser admitido y querido; y 2º buscando la ansiada felicidad. Mi interior en todo momento era infeliz y así terminé en la cárcel en Latinoamérica, siendo repatriado a España lo antes posible debido a mi situación de salud.

Hace unas semanas me comunicaron: ¡Te hemos propuesto para el Camino de Santiago! No prestaba oídos a lo que me decían. Inmediatamente me vino a la cabeza la pregunta: ¿Será cierto? Una semana antes un señor nos explica el Camino y su sentido histórico. Seguía incrédulo por la cantidad de papeles que tienen que presentar en la Audiencia Nacional para que aprueben las cosas y siempre falta algo. Pero el tiempo pasa, es parte del juego de estos lares.

Cuatro días antes el señor jurista me comunica y confirma la recepción de que todo está OK. ¡Qué nervios! Es verdad. Otra vez la loca de la casa se puso a funcionar. Otra pregunta: Camino de Santiago… ¿Para qué, Kike? ¡Uf!

En la soledad de mi celda, la loca de la casa se hacía preguntas, una tras otra, sin encontrar una respuesta coherente a mis deseos, presentándose siempre improvisadamente. ¡Kike! ¿qué vas a hacer de tu vida? Una y otra vez, machaconamente, esa era la realidad

Encontré el sentido del Camino de Santiago –simplemente– en la sencillez, abrir los oídos, escuchar, observar, vivir la oportunidad del momento como algo irrepetible y de ese momento, sobretodo, dejar de hacer ideas.

Hace años, un «hombrecillo de Dios me dijo: escucha, lee los signos de los tiempos, Dios escribe derecho en renglones torcidos. Escucha, Dios nos habla a través de los signos de los tiempos», también de las personas de buen corazón.

Después de cuatro años, exactos de prisión ininterrumpida, habiéndome convertido en un ratón de edificio, me dispuse a sentir y vivir la experiencia del Camino de Santiago en grupo.

Llegó el lunes 16 de Octubre. Salimos doce compañeros acompañados de ocho personas generosas que se habían dispuesto para que el Camino de Santiago en grupo de Nanclares 2106 fuera una realidad. Pero la verdadera realidad era que fuera el Camino de Santiago en nuestras vidas interiores. El mensaje subliminal estaba lanzado. El encuentro del hombre con la naturaleza, con uno mismo y con los demás.

Apenas nos conocíamos unos con otros, con algunos de vista, debido que éramos de diferente modulo, otros de Pastoral Penitenciaria, otros… de la Casa (Institución). Lo primero el sistema mediático (medios de comunicación social): salía a la callé un eco social «Presos de Nanclares haciendo el Camino» Las entrevistas, las furgonetas, la llegada, el almuerzo, la primera caminata y comenzó eso.

Saborear los momentos de silencio humano. El grito: del viento, la lluvia, la naturaleza. Las piedras, el barro… sucediéndose diversas secuencias que daba lugar a diversos momentos que hacían un todo: el compartir en grupo, el caminar solitario, el encuentro, la espera, el olor, los ronquidos, el dormir, las visitas, las excursiones, la reunión de la mañana, las veladas de 1a noche, el diálogo distendido, el encuentro con Eva y con Pablo, el fuera barreras, la acogida popular… ello da un color y un sabor único e inconfundible a Nuestro Camino de Santiago de Nanclares».

¡Que casualidad! los cuatro primeros días ¡Terribles! mi cuerpo estaba lleno de dolores, debido a la falta de costumbre, y se hacían su sentir en todo momento, añadiendo que habla comenzado hacia 3 semanas mi tratamiento de retrovirales y ello hacía subir las transaminasas, bilirrubina… y la sensación de cansancio acompaña, pero el deseo de sentir, de luchar, de vivir, de no dar mi brazo a torcer… podían. ¡Claro! me habla tirado cuatro años, el 19 de Octubre que habla entrado en la cárcel. Normal, auténtico parásito vegetativo.

¡Bueno! amigos, espero no haber fastidiado vuestro tiempo! Lo mejor ha sido al regreso, con lo duro de la rutina diaria y el regreso a la soledad de mi celda, pasando la película de esos seis maravillosos días, que tuve la suerte de saborear y disfrutar en cada uno de sus momentos».

Cuando el cura me dijo: escribe qué supuso para ti el Camino da Santiago, pensé: ¡claramente! Mi desierto, mi reencuentro con lo mejor de mí mismo. Después de estos seis días de intenso compartir y vivir mí pregunta inicial: ¿Que vas hacer con tú vida? se convirtió en… ¿Que has hecho con tú vida? Y de aquí en adelante, ¿qué?

Kike

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