Oda para una americana - Alfa y Omega

Hace ya diez años que llegó a mis manos un libro –Elegía para un americano (Anagrama)– de una mujer cuyo nombre suena a asistente de voz de Apple y su apellido nos lleva hasta Noruega. Y venía con el añadido siempre injusto de «la mujer de…» [Paul Auster], que hoy ha quedado en anécdota. Hablo de Siri Hustvedt, que acaba de conseguir el Premio Princesa de Asturias de las Letras, y que muchos consideran, yo también, una de las figuras más importantes de la literatura americana del último cuarto de siglo.

La finura con la que escribe y retrata a sus personajes, así como su capacidad para que te incorpores a la historia que narra es excepcional. Consigue que quieras a los personajes, que rías y llores con ellos, que vivas sus historias como si fueran las propias. Los temas centrales de su literatura son la maternidad, la enfermedad mental, la pérdida, la fragilidad del ser humano y, sobre todo, la mujer y su papel en la sociedad actual… todo ello aderezado con una escritura culta, con numerosas referencias artísticas, filosóficas, literarias. Kierkegaard, Wittgenstein o Dickens aparecen en sus obras recurrentemente. El último ha tenido mucho que ver en su vocación literaria, como ella mismo reconoció nada más conocerse el premio en el Instituto Cervantes de Londres: «Dickens tiene un gran peso en mi vida e incluso más atrás. Mi abuela noruega lo leía una y otra vez, era su escritor favorito, así que soy una continuadora del amor familiar generacional por Dickens. […]Dickens es uno de los más profundos indagadores en la naturaleza del yo. Su conocimiento de las ciencias de su época era brillante y era un gran observador del ser humano y de su interior».

También hay referencias religiosas, por la tradición luterana de su padre, de la que se acordó para dar las gracias por el galardón: «Mi padre, acerca de la noción luterana de la gracia, decía que es algo que no te mereces y que no necesariamente te has ganado, pero la respuesta correcta es el agradecimiento. Este premio es una forma de gracia más humana y pequeña, pero mi respuesta es agradecimiento, sorpresa y felicidad».

Aunque Elegía para un americano fue la clave para su consagración –al menos en España–, Hustvedt ya había apuntado todas sus virtudes en Los ojos vendados y Todo cuanto amé, ambas obras editadas por la editorial Circe, y que confirmó con El verano sin hombres y El mundo resplandeciente. A estas se suma una última obra, Recuerdos del futuro, recién publicada.

Fran Otero Fandiño