Lea usted lo que lea en los periódicos y en Internet, y oiga usted lo que oiga en la radio y en la televisión, se encontrará con más de lo mismo una y otra vez: la UGT, la corrupción, los ERES en Andalucía, Urdangarín y Bárcenas y, últimamente, lo de los violadores y asesinos excarcelados en manada y a toda prisa… Es inútil que busque usted los temas de fondo que están en las raíces de todo eso: el humorista de El Mundo ha pintado la Ley de Educación en plan pelota de ping-pong de un partido a otro. Obviamente es en la educación donde está la madre del cordero, donde se juega todo y de donde parte todo; del modo en que son educadas las nuevas generaciones, o mejor dicho, dejan de serlo, está el quid de la corrupción, de la indignidad, de la abyección moral que asfixia actualmente a la sociedad española. Son toda una serie de principios básicos, elementales, irremplazables, permanentes, los que, a través de diversas leyes llamadas de Educación han sido atacados y desbaratados. Y así nos luce el pelo. Desgraciadamente, ya están anunciando los llamados responsables del principal partido de la oposición que, en cuanto vuelvan a llegar al poder, si es que llegan, volverán a cambiar otra vez más la Ley de Educación. Algo parecido, por no decir igual, pasa con la Ley del Aborto; en definitiva, con el respeto a la vida y a la inviolable dignidad de cada ser humano. Y otro tanto ocurre con la unidad de España. Y ocurre porque los gurús del progresismo de salón no sólo creen, sino que quieren hacer creer a los demás, que la verdad la hacemos entre todos. Pues no, no es verdad; la verdad es la que es y lo que hacemos entre todos es pitorrearnos de ella, o hacer como que no la vemos, porque la verdad molesta, exige, interpela. Nos pasa lo que a aquel cantamañanas llamado Pilatos que engolaba la voz preguntando qué es la verdad, y la tenía delante y no se enteraba.
Si en Andalucía se prohíbe a los profesores de Religión vigilar el recreo de los alumnos, porque eso de la Religión es algo privativo de la conciencia de cada cual, ¿qué quieren ustedes que esos alumnos tengan como criterios y valores por los que regirse en la vida? Si los socialistas que están hoy al frente del PSOE, cada vez que le ven las orejas al lobo, todo lo que se les ocurre es pedir que se revoquen los Acuerdos con la Santa Sede, pues ya me contarán ustedes. La señora Valenciano no se priva de hablar del origen preconstitucional de los Acuerdos del Estado español con la Santa Sede, cuando sabe perfectamente que son unos Acuerdos firmados después de haber sido aprobada la Constitución. Y, si no lo sabe, debería saberlo. No se priva de decir que la Iglesia católica trata de convertir sus creencias en leyes para todos. Sabe que no es así y, si no lo sabe, debería saberlo, porque en el cargo que desempeña lo menos que se le puede exigir es que sepa las nociones de la asignatura, en vez de aparentar rojerío.
Mientras tanto, Victoria Prego se refiere a lo que está pasando en Andalucía con la UGT con este título: Los nuevos bandoleros de Sierra Morena. Y, mientras tanto, la Tesorería General de la Seguridad Social saca 5.000 millones de euros del Fondo de Reserva de los pensionistas, para poder pagarles la extra de Navidad y la paga ordinaria de este mes. Es más que probable que con las subvenciones a la Generalidad de Cataluña para que tenga embajadas, o a los sindicatos para sus mariscadas y viajes al Caribe, no hubiera sido necesario recurrir al Fondo de Reserva. Y es llamativa la defensa a ultranza de la UGT que hacen los socialistas que hoy dirigen el PSOE y que, para tratar de despistar, vuelven a pedir -hoy más que ayer, pero menos que mañana- la denuncia de los Acuerdos con la Santa Sede. Probablemente, creen que sus bases y todos los demás españoles somos idiotas y se nos engaña como a tales, porque ya se han preocupado durante décadas de formar la mente de los españolitos con sus diversas leyes de Educación. ¿Qué es lo que está pasando en esta querida nación en la que el indeseable Zapatero vuelve a cacarear, entre aplausos, y dice: Yo no improvisaba, quien improvisaba era la crisis? ¿Cómo es posible que no haya nadie que, como el rey le dijo al Chávez venezolano, le diga: por qué no te callas?