Amar al prójimo, desconocido - Alfa y Omega

Es bonito ver a un pueblo lanzarse a la calle, camisetas rojas en ristre, siguiendo la música de tambores, para recaudar fondos para un lugar que quizá nunca conozcan. Para personas con las que nunca compartirán mesa o abrazos, pero que les ocupan y preocupan porque alguien les pidió ayuda. No escatiman en tiempo ni en entrega. Para que el pasado domingo la ONG Façamos Sorrir montase la marcha popular por Valdemoro, hicieron falta meses de preparación. Buscar financiación. Imprimir camisetas. Hablar con el Ayuntamiento para cortar el tráfico. Cocinar decenas de bandejas de carne magra con tomate para los caminantes a su llegada a la meta. Comprar el pan y las bebidas. Todo un esfuerzo conjunto y escondido de personas que podrían dedicar su tiempo libre a tomar cañas o salir con la bicicleta y sus hijos en el descanso dominical. Es admirable que haya personas que se preocupan por otras. Que están en un remoto rincón de Brasil. O que son un deseo, como los usuarios del futuro hogar Madre Teresa para personas sin hogar que la organización está ayudando a construir en Parla. Un día festivo con cientos de caminantes por una razón mayor: amar al prójimo, desconocido, como a uno mismo.