Trabajar alzando la mirada - Alfa y Omega

Aun a riesgo de manosear el lema o repetirlo hasta la saciedad, es totalmente cierto que estos días, llenos de horas de trabajo y ciertas angustias, salen a cuenta porque, precisamente, lo hacemos «alzando la mirada». Creo que nunca fui tan consciente de lo que significaba un claim de un evento o jornada. Más allá de los litigios diarios, está siendo un verdadero regalo conocer y compartir tiempo e ideas con gente tan entregada a un momento único e irrepetible, como es la visita del Papa León XIV a nuestra ciudad. Tanto quienes se desgastan voluntariamente como para los que dicha tarea forma parte de su trabajo, da igual: el cariño y la paciencia que impera es admirable. Estos días previos sí que son unas redes tejidas que difícilmente se olvidarán: personas con las que, en más 20 años de trabajo en el mismo lugar, no habías coincidido, han llegado a compartir, codo con codo, mesa de trabajo y desvelos, y han pasado de ser conocidos de vista a personas en las que mirarse. A tres semanas de la llegada del Papa yo ya le agradezco la visita. Porque, como tantas veces dice el cardenal Cobo, esto no será solo un evento de varios días. Lo que está generando, permanecerá. Porque esto es la Iglesia.