Elma Saiz: «El Papa León XIV es un referente moral que trasciende la política»
La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones asegura a Alfa y Omega que el Pontífice conocerá de primera mano el «importantísimo trabajo para proteger la dignidad humana» que se hace en España
—El Papa ha querido comenzar su visita a Madrid en un centro para personas sin hogar de Cáritas y terminar en las islas Canarias, foco de la ruta migratoria. ¿Qué lectura hace usted, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones de España, de esta decisión?
—Sin lugar a dudas, creo que refleja la coherencia de León XIV, porque su propia trayectoria vital está vinculada desde el principio a estar con los más vulnerables. En la visita específica a Canarias, León XIV coge el testigo del Papa Francisco. España, con este papel en el sur de Europa, es un territorio que geográficamente, indudablemente, tiene un desafío migratorio importante. Así que el foco migratorio va a ser central.
—¿Qué cree que verá el Papa en las islas que ayude a comprender mejor el fenómeno migratorio?
—Esta visita de León XIV ofrecerá sin lugar a dudas un respaldo desinteresado a la política migratoria del Gobierno de España, que además tiene sobre la mesa la regularización extraordinaria de medio millón de personas migrantes, una iniciativa apoyada también por la Iglesia católica. Además, va a conocer el sistema de atención humanitaria, de protección internacional, de la mano, por supuesto, de un trabajo de personas y entidades que no conocen ni de horas ni de calendario; con esa vocación de atender y de poner en el centro a las personas. Es lo que va a poder visitar en los centros, donde, insisto, hay un trabajo importantísimo para proteger la dignidad humana. También conocerá de primera mano a las personas, la dignidad de estas personas que se lanzan a a una ruta migratoria, que es un drama humanitario.
—León XIV irá al Congreso. ¿La política española necesita más espacios de encuentro y de escucha?
—El Papa es un referente moral que trasciende la política. Y, por otro lado, en la política, tal y como yo la entiendo, es muy importante la escucha. Con lo cual, es algo absolutamente coherente e indudablemente vamos a vivir un momento histórico. Además, insisto, hay muchas personas que creemos y desarrollamos un servicio público desde esa escucha, desde esa actitud, poniendo en el centro a las personas. Así que, efectivamente, sí. Hacen falta espacios de escucha, de reflexión, de serenidad.
—¿Qué espera el Gobierno de España de esta visita?
—Es algo que trasciende a una figura política; es un referente moral y pienso que España es un referente moral. Y, desde luego, desde todos los puntos de vista, no solamente desde el punto de vista migratorio, sino también con su visita a las personas sin hogar, por ejemplo, va a tener la oportunidad de ver el desempeño de esa política que se desarrolla y ese referente moral que es nuestro país.
—Usted habla con naturalidad de su fe cristiana. ¿Cómo influye en su manera de entender el servicio público y qué significa personalmente recibir también al Papa como miembro del Gobierno y como persona creyente?
—Más allá de mi fe, que la profeso y de mi religión, que la practico, evidentemente hablamos de valores. Esta profesión, este trabajo, tiene muchos sinsabores y el poder acompañar y estar cerca del Papa es un regalo que me da también este trabajo, esta responsabilidad. Y me constata algo que para mí que es esencial: para ser un buen gobernante hay que ser una buena persona.
—¿Qué puede aportar el humanismo cristiano al debate público?
—A mí me gusta llamar a este ministerio el de las personas, de la seguridad social, de las migraciones, de la inclusión; ponemos a las personas en el centro. Eso es el humanismo. El poner en el centro la dignidad humana, a la persona como valor en sí mismo, y, por supuesto, con una visión amplia en la que no se excluya a nadie.
—Todos los actores sociales que conforman Madrid, no solo los fieles, se están volcando con esta visita. Hay una gran expectación. Estamos constantemente escuchando el mensaje de la polarización, de la división, pero vemos estos días que realmente hay mucho anhelo de escucha, de diálogo y de bienvenida en la mayoría.
—Es que no todos polarizamos. Yo creo que es importante que se vea que no todos somos iguales. A mí no me han escuchado un insulto ni una palabra fuera de tono hacia un adversario que tiene diferentes ideas. El respeto está en el centro de la acción política. A mí me gustaría poderle contar al Papa, por ejemplo, que en el Senado me tenían que cambiar de sitio, porque no podía desarrollar mi trabajo ya que recibía gritos que me desconcentraban y no podía hacer eso que hacemos los políticos, que es rendir cuentas. Así que, insisto, no todos polarizamos, no todos insultamos, no todos utilizamos la violencia verbal. Por eso creo que es importante también que haya una coherencia en la vida, en general.
—Seguro que, como hablábamos antes, la escucha, tanto a nivel social como a nivel político, nos encaminará a todos hacia un horizonte donde esté como foco el bien común. De hecho, uno de los eventos que vamos a tener con el Papa, en el Movistar Arena, es un encuentro principalmente para tejer redes entre Iglesia y sociedad civil en el ámbito de la empresa, de la economía, de la educación, de la política, de las artes. Y hay una respuesta realmente sorprendente de la cantidad de personas que quieren acudir.
—España es un país diverso, es un país plural y, por eso, quienes tenemos responsabilidades políticas tenemos el deber de saber leer la realidad de nuestro país y saber que llegar a acuerdos entre diferentes es positivo y nos hace avanzar. Y en algo tan importante como la política migratoria me vas a permitir que me remita a las propias palabras de san Agustín cuando dice que todos los cristianos son peregrinos. Por eso es difícil de entender que una persona que se dice creyente esté en contra de las personas migrantes. Pero es que, insisto, esa es la España plural y diversa, esa es la España del siglo XXI que abre los brazos, que es un país solidario y que es un país que lidera; es un faro mundial, alzando la voz contra la guerra, pidiendo el respeto a los derechos humanos y, desde luego la política que practica este Gobierno indudablemente está alineada con esos valores de poner en el centro a las personas, de denunciar las injusticias y de trabajar para que nadie quede atrás y no se excluya a ninguna persona, que es lo mismo que verbaliza León XIV. De hecho, nos acaba de presentar esa importante encíclica donde hace un análisis tan fundamental de algo de nuestro tiempo, la inteligencia artificial, que evidentemente tiene que estar al servicio de las personas. Esa perspectiva humanista tiene que ser la manera en la que regulemos, apliquemos y acompañemos la inteligencia artificial en nuestras vidas.