Eran forasteros y los acogieron en parroquias, colegios e incluso casas
Cerca de 30.000 peregrinos vendrán a Madrid y encontrarán, aparte de un techo, una comunidad que los arrope. No solo facilita la logística, sino que puede empujar a los indecisos. «Aquí tienen lo que necesiten»
En el Colegio Arenales Carabanchel «la identidad católica no es un añadido», cuenta Inma de Juan, responsable de Comunicación. Por eso, ante la inminente visita de León XIV se han «liado la manta a la cabeza» para acoger a los peregrinos que vendrán de toda España. En total se esperan 30.000, pero ellos asumirán la parte de la que son capaces. Curiosamente, esta red educativa con 40 centros tiene también sedes en Barcelona, Gran Canaria, Tenerife e incluso Angola —adonde el Pontífice viajó en abril—, lo que subraya «que esta es una ocasión para vivirla con los alumnos, familias y profesores».
Por ejemplo, desde su centro en Ciudad Real «vendrán 70 alumnos el viernes, irán al Parque de Atracciones para unir lo divertido con lo bueno, dormirán aquí, irán a la vigilia con el Papa y se volverán». Participarán de la conocida como AcamPapa, una pernocta con sacos de dormir «como se hace en una JMJ» en el patio del colegio a la que se han apuntado 200 personas, entre ellas 70 alumnos de la Universidad de Navarra. Irá precedida de «juegos y una adoración al Santísimo». La idea, ya que la visita de Benedicto XVI en 2011 «fue un antes y después para muchos profesores», es que «nuestros alumnos vivan lo que nosotros». Aparte de dormir allí la noche del viernes, peregrinarán a pie los diez kilómetros que separan el Arenales Carabanchel de la plaza de Lima en la que León XIV presidirá la vigilia de jóvenes. Por último, Inma de Juan nos cuenta que en este centro ya han enviado 200 cartas al Vaticano y todos los días «a primera hora ponemos el himno de la visita, que es una forma sencilla de hacer partícipes a las familias».
En el distrito de Latina donde León XIV se reunirá con los usuarios del CEDIA 24, hablamos con el Colegio San Buenaventura. Fray Abel García es franciscano conventual y profesor allí y nos explica que «vamos a alojar a la pastoral juvenil de Orense y a varios sacerdotes jóvenes». Serán unos 120 en total y la distribución es la clásica: «Los jóvenes dormirán en el suelo de los gimnasios, patios, el tatami y otras salas para actividades» y a aquellos más avanzados en edad, sacerdotes y familias «les hemos ofrecido estar en habitaciones. Tenemos unas 20». Como consecuencia, «los voluntarios empezaremos el viernes a mover colchonetas para que nadie duerma directamente en el suelo». Además, a 300 metros del Colegio San Buenaventura está la parroquia de Nuestra Señora del Rosario, también encomendada a los franciscanos conventuales. Aquí «estamos muy cerca del CEDIA y hemos pensado colocar una pancarta de bienvenida porque pensamos que el Papa va a pasar por delante». Allí acogerán a 50 jóvenes de Murcia.
Dan Iglesias, responsable de la comunidad de jóvenes de la parroquia de la Santísima Trinidad, vinculada al Camino Neocatecumenal y en Castellón, nos cuenta cómo les acogerán en la iglesia de San Miguel Arcángel. «Vamos 102 personas en dos autobuses, a pesar de que las fechas son malísimas para los jóvenes porque los pilla en mitad de exámenes», nos confiesa. Sin embargo, «se llevan los apuntes y estudiarán en cualquier rato libre». Su viaje es relámpago: llegarán el sábado a las ocho a la parroquia que les dará acogida, dejarán los bártulos, comerán e «iremos a la vigilia en la plaza de Lima hasta que se acabe». Volverán para dormir en la parroquia «y al día siguiente saldremos pronto a la Eucaristía y procesión del Corpus en Cibeles». Después «iremos a San Miguel Arcángel para recoger las cosas y nos iremos a Castellón». Les gustaría estar más tiempo, «pero los chicos están llenos de exámenes» y, en cualquier caso, «lo importante es estar». El responsable de los jóvenes apunta además que «el 90 % ya estuvo el año pasado en el Jubileo» y que tienen «una gran inquietud por escuchar al Santo Padre».
También acogerán en Virgen de la Fuensanta, en Usera, donde el diácono permanente José Antonio Lobato y su mujer coordinan la logística. Tiene unas 50 plazas y aquí se instalará «un grupo de ucranianos que viven en España».
Las familias también
Aída Castro y Antonio González son de San Germán de Constantinopla e ilustran las familias que acogen en sus casas. Su parroquia dará techo a unas 190 personas de lugares como Alicante, Mondoñedo, Bilbao o incluso El Salvador. Pero, como nos explica ella, «se intenta que los sacerdotes duerman en casas», al igual que lo hará «un chico operado de la espalda o un pequeño grupo de una cofradía de Logroño». A la suya, nos cuenta Antonio, «vendrá un matrimonio de Almería que cantan en los coros de su iglesia local». Tendrán espacio de sobra —sobre todo porque los tres hijos de Aída y Antonio pasarán esos días con sus abuelos— por lo que los huéspedes «están animando a sus hijos» para que vengan, pero están más fríos en la fe y se resisten. En cualquier caso, como les insiste Antonio, «aquí tienen lo que necesiten».
«El día que escuché rumores sobre las fechas en que vendría el Papa, bloqueamos esos días en el calendario del polideportivo», nos revela Óscar Fernández, concejal de Deportes del Ayuntamiento de Torrelodones. Este pueblo a 25 kilómetros de Madrid acogerá a 600 peregrinos no solo en los colegios San Ignacio o Peñalar, también en sus instalaciones municipales.
El grueso proviene de Murcia, aunque también los habrá de Huelva o Cádiz y, en el caso de los 200 que dormirán en el polideportivo, no pasarán por Torrelodones hasta volver de la vigilia de jóvenes. «Calculamos que llegarán a medianoche o más tarde», estima Fernández, quien recibirá a los visitantes junto a la primera teniente de alcalde, María del Sagrario Cillero, para no apartar al personal de su merecido descanso.
Además desplegarán voluntarios «a los que hemos enseñado a encender la luz, dónde se pueden cargar los móviles o dónde están las salidas de emergencia», pero es escéptico sobre que los invitados usen todos estos recursos porque «preferirán ganar horas de sueño», pues al día siguiente marcharán a las 7 horas a la Misa del Corpus. «Nos hemos puesto en contacto con un supermercado para que les facilite un desayuno y no se vayan con el estómago vacío», añade. Igualmente, una empresa de jardinería ha decorado con los colores del vaticano la entrada y salida del pueblo y un hostelero local hará bocadillos para que puedan comer algo en su viaje de vuelta. Óscar Fernández recuerda que «en su primer Regina caeli, el Papa saludó a los peregrinos de Torrelodones» y en el pueblo es muy querido.