En las calles de Madrid se espera la llegada del Papa
Desde un cartero hasta un jubilado tomando un café en la terraza de un bar, hombres y mujeres, jóvenes y mayores, esperan la llegada de León XIV «con ilusión» algunos, otros simplemente «con interés». La mayoría desea un mensaje de «paz y unidad» a una sociedad que «lo necesita mucho»
A Ángel le conoce todo el barrio. Es cartero y con un carro lleno de cartas y paquetes recorre las calles del centro de Madrid repartiendo noticias y hablando con unos y con otros. Sabe que el Papa está a punto de aterrizar en la capital y piensa que es algo «muy importante para la ciudad y para los cristianos». Él se define como creyente, «pero la verdad es que no soy muy practicante», confiesa. Aun así, que el Santo Padre llegue a Madrid le parece «bastante interesante», y aunque no se ha apuntado a ningún acto «pienso seguir lo que diga por televisión». Sobre todo, tiene interés en conocer sus palabras, «tal como está el panorama».
Esta impresión la comparte, unos metros más allá, Isabel, que piensa que «lo que está pasando en la sociedad y en la política es terrible». «Me gustaría que hubiese más unión, más unidad, más diálogo, más hablar», reconoce. Para ella, es necesario que se abra paso «otro talante, otra forma de hacer las cosas», porque «lo de ahora no es normal». Por este motivo, lo que más desea de la visita papal se resume en una palabra: «Paz». Y no deja de repetirlo: «Sobre todo, paz. España lo necesita mucho».
Un regalo
Seguimos nuestro recorrido por unas calles que en pocos días pisará también el Pontífice, y nos encontramos con José Manuel, para quien los días que se aproximan «son un regalo de Dios». Concretamente, espera que la presencia del Papa León XIV en España «nos ayude a ser conscientes de que tenemos que ser apóstoles en medio de este mundo, y de que hemos de santificar nuestro trabajo y nuestra vida».
Habitualmente sigue de cerca los pasos del Santo Padre, y lleva unos días con su encíclica Magnifica humanitas entre las manos. Aunque no puede ir a ninguno de los actos previstos junto a él en la ciudad, espera que estos días se muestre como «un testigo de Cristo» y que diga «lo mismo que nos diría Cristo, pero adecuado al siglo XXI».

Cubierto de tatuajes nos espera Gonzalo, para quien este evento le pilla un poco de refilón. «¿El Papa? Sí, León XV (sic), ¿no? Es americano», dice. «La verdad es que no sé mucho de la visita. Sé que han puesto una cruz gigante cerca del Bernabéu, lo sé por Twitter». En cualquier caso, su presencia en Madrid «me parece bien. Al final es una gira, y hay muchos devotos en España. Les puede hacer mucho bien». Aunque él no se incluya entre ellos, sí valora que venga a nuestro país: «Históricamente hemos sido la nación católica de referencia, y eso tiene un significado para mucha gente también. Lo respeto y espero que haga bien a los creyentes». Preguntado por el mensaje de paz y reconciliación de la figura del Papa a nivel mundial, responde sin embargo que «no creo que cambie mucho el mundo por él. Va a seguir habiendo guerras, igual que las ha habido siempre. No creo que pueda hacer mucho, pero aun así le seguiré estos días por Twitter a ver qué dice, por curiosidad».
En la calle y en la terraza
Sentado en las escalinatas de una iglesia se encuentra Borja, otro joven para el que la llega del Papa «es una alegría muy grande, una bendición para toda España». ¿Qué mensaje nos va a transmitir? «Yo creo que nos va a invitar a la unión, que es el centro de su pontificado», responde. «Creo que nos pedirá que permanezcamos unidos, que oremos juntos, y así hacer frente a los desafíos de hoy en día», añade, mientras confiesa que espera ver al Papa de cerca, junto a sus amigos, en la Vigilia con jóvenes y en la Misa de Corpus Christi.
Seguimos andando, y nos encontramos con otro joven, Mijail, que está pidiendo limosna sentado en la acera, a las puertas de un quiosco. «Soy de Rumanía, y vivo en la calle desde hace más de diez años», se presenta. Se dice católico y sabe «desde hace tiempo» que viene el Papa a las mismas calles donde se busca la vida. «Una visita del Santo Padre siempre es muy bienvenida», defiende. Por eso, piensa que «nos va a recordar que con la ayuda de Dios se puede conseguir cualquier cosa». Abunda diciendo que «personas como el Papa nos dan esperanza a las personas necesitadas». Para él, «es el representante de Dios en la tierra que además es una buena persona. Que esté aquí nos va a ayudar».

«A mí no me encanta todo lo que se va a liar a nivel de logística, pero creo que puede merecer la pena», dice Paqui. La abordamos mientras reparte algunos paquetes por las calles del centro. «A los que sean creyentes les va a dar ese alimento del alma que necesitan», valora. Y para los demás «aporta turismo y beneficios en todos los sentidos». Sabe que el Pontífice va a hablar en el Congreso de los Diputados y comenta: «A lo mejor, como habla mejor que ellos, es bueno que le escuchen un poquito. Yo creo que va a ser positivo».
Por su parte, Vicente piensa que la llegada de León XIV «es una magnífica noticia y le necesitamos». Sentado tomando un café en la terraza de un bar, sabe que el Sucesor de Pedro «siempre lleva un mensaje de esperanza, de alegría, de comprensión hacia los demás». Se trata de algo que precisa «la situación actual de nuestro país, sin ninguna duda. Nos hace falta esta presencia». Por eso, espera que llegue ya el Papa y conocer «su mensaje de optimismo y esperanza», porque «es necesario un mundo distinto al que estamos viviendo».
Palabras para todos
Acabamos nuestro recorrido con tres mujeres. Carlota, la más joven, reconoce que «siempre está bien que venga una figura así, a Madrid y a España. Para la Iglesia y para la gente es importante y creo que puede decir cosas interesantes». De hecho, «a mí me gusta lo que dice», confiesa; y aunque no va a seguir la visita de cerca «seguro que algo me llegará, porque mi abuela me suele enviar estas cosas». Así, dice que León XIV «puede aportar un poco de calma» al contexto social y pide que subraye «que al final todo el mundo puede encontrar su lugar en un sitio como Madrid y como España, donde viene gente de todas partes».
Carmen tiene edad como para ser su abuela y se ve mayor «para meterme en el jaleo de estos días». Como creyente que es, piensa que «seguro que nos puede aportar mucho: aumentar nuestra fe y que la practiquemos más», sobre todo. Aunque no vaya a ningún acto, «tengo mucha alegría de verle, por todo lo que él representa». Mirando hacia la sociedad, está segura de que va a tener una palabra para la sociedad civil. Estamos muy necesitados, hay mucha crispación, mucho nervio y mucho disgusto. Necesitamos que nos dé paz y tranquilidad».
Y eso es precisamente lo que subraya Pepita, al final de nuestro recorrido por las calles del centro de Madrid: «El Papa siempre trae cosas buenas, a los creyentes y también a toda la sociedad. Conviene que lo conozcamos y que lo escuchemos, porque tiene palabras de paz y de unidad».