En el Bernabéu, León XIV verá cómo juega la Iglesia de Madrid
La diversidad de la Iglesia de la provincia eclesiástica de Madrid se hará presente en el encuentro con el León XIV en el Bernabéu. Rostros y carismas diferentes en torno al Papa de la unidad, para seguir jugando en equipo, sinodalmente
La Iglesia de Madrid se encontrará con León XIV en el Bernabéu, un palco en el que podrá ver, siguiendo el símil futbolístico, cómo juega esta Iglesia. Consejos pastorales, movimientos, miembros de las diversas delegaciones, hermandades, sacerdotes, vida religiosa… de las iglesias locales de Madrid, Alcalá y Getafe son convocados para un momento culmen de una visita que se espera histórica.
Una Iglesia que vive la sinodalidad, que lleva a «jugar juntos» para mejor vivir y anunciar el Evangelio en el tiempo actual, a ser «uno en Aquel que es Uno», dice aludiendo al lema del Pontífice. Serán 70.000 personas en un encuentro dividido en cuatro momentos. El Papa conocerá a los protagonistas y los retos de la misión de la Iglesia en la provincia eclesiástica, y ofrecerá luz para continuar esa labor.
Ir otra vez al encuentro
Un momento esperado con alegría y entusiasmo por María Eva Castrillo, de Cursillos de Cristiandad. La visita es «una invitación a salir otra vez al encuentro de los otros», a alzar la mirada y «buscar esa presencia del Señor, alzar esa mirada a los otros, salir de mí misma, con esa búsqueda profunda de Cristo». Del Santo Padre espera que nos confirme en la fe, «que nos anime a seguir anunciando a Jesucristo», pues «nadie está fuera del alcance de esa misericordia de Dios». Una oportunidad «para que seamos testigos sencillos, alegres y valientes del Evangelio en medio del mundo». Será «un revulsivo y un impulso para preguntarnos qué quiere Jesucristo de nosotros, para que volvamos a decirle que sí, a entregarle la vida, y para que nos sigamos entusiasmando con ese ser Iglesia viva, presencia de Jesucristo en el mundo».
Diego Álvarez Cienfuegos también estará en el Bernabéu. En este caso como miembro del Movimiento Apostólico de Schoenstatt. En un espacio público, el encuentro será «un signo en el mundo, una presencia y una convocatoria a muchas personas a seguir a Cristo por lo que nos une». De ahí su alegría ante la belleza de un acto «muy plural; se va a poder ver la riqueza de los carismas y espiritualidades».

Los cristianos «tenemos la misma bandera», e igual que «el estadio convoca todos los fines de semana a gente que se apasiona por el fútbol, nosotros somos apasionados de Cristo». Será «un chute de energía, de cargar pilas de nuevo, enamorarse del Evangelio, de la Iglesia en Madrid y en torno al Papa». A León XIV, la Iglesia de Madrid le ofrecerá «corazones alegres y jóvenes, gente entusiasmada, comprometida, con ganas de transformarse, de ser sal y levadura», que es «un signo apostólico muy fuerte de misión».
Ve la Iglesia como una realidad compleja con muchas formas y carismas, lo que demanda «un pastor que nos una». El Pontífice aparece como «la figura de un pastor paternal que ante los desafíos que tenemos, a nivel familiar, a nivel laboral, educativo, aporte luz y sea un ejemplo vivo de encarnar la fe, un referente que enamore».
Compromiso educativo
Desde el mundo de la educación, el director del Colegio Diocesano Institución Divino Maestro, Alberto Canora, busca que León XIV «nos deje una huella para animarnos a seguir formando personas comprometidas, respetuosas, solidarias, abiertas al encuentro». Encontrarse con él es «una oportunidad para invitar a reflexionar entre todos sobre lo que estamos haciendo en educación, sobre el compromiso por los demás y, sobre todo, por los que más lo necesitan».
Una visita que es «un mensaje de encuentro, de esperanza, de compromiso con los demás». Especialmente para las familias, «que necesitan tener algo en lo que anclarse, algo en lo que tener esperanza». A la luz de la reciente encíclica Magnifica humanitas, ve necesario, especialmente entre los más pequeños, «volver al contacto, a la comunión, a reunirnos más unos con otros», subraya.
Dará muchos frutos
Ana Roquero es profesora de Religión en dos colegios públicos. Como católica vive con emoción la visita. Ya participó en las JMJ de Cracovia y Lisboa y que esté el Papa en Madrid la hace sentirse muy afortunada. «Como profesora de Religión, participar en este evento es una oportunidad única de vivir todo lo que se transmite en las aulas. En la asignatura, aparte de trabajarse conceptos, también se trabajan muchos valores», afirma.
Muchos de sus alumnos no son practicantes, pero «estoy segura de que este evento va a tener muchos frutos». Lo ve en la ilusión de los niños, de los profesores y de las familias. En los colegios donde es profesora la visita hace que la gente se interese más por la religión, que se acerque más a la Iglesia, quién sabe si bautizarse y empezar una vida de fe.

El Santo Padre trae «un mensaje de esperanza porque vivimos en una sociedad que va muy deprisa». Nos va a recordar valores muy importantes. Y la concentración de tantos católicos aumentará la motivación a vivir aún más la fe, a más voluntariado o experiencias de misión. A León XIV le da las gracias por venir a Madrid y le pide su oración por los niños, por las situaciones que viven sus alumnos y por las familias.
El mundo cofrade también estará en el encuentro, algo que el hermano mayor de la Hermandad de Jesús el Pobre, Carlos Amores, ve como «un honor y un privilegio». La religiosidad popular, tan arraigada en España, es «un escalón para llegar a Dios», con presencia de muchos jóvenes y que aporta «muchas formas de entender y de querer al Señor» a personas muy diferentes. Su hermandad llevará una imagen de la Virgen de la Almudena ante el Santo Padre, mientras que la Archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli llevará a su titular. Para Amores, hacerlo es «un gran orgullo». Le gustaría mostrarle «la importancia de la religiosidad popular en España». La llamada a alzar la mirada espera que «nos sirva para mirar más allá, para que no nos quedemos solamente en una mirada corta, sino que tengamos una mirada de futuro para caminar juntos en la Iglesia».