Los religiosos españoles reclaman el fin de la hambruna y la entrada de ayuda humanitaria en Gaza
Los religiosos de la CONFER también se suman a la campaña global de la vida religiosa ante la COP30 que tendrá lugar en noviembre
«Ante el genocidio que se vive en la Franja de Gaza, los consagrados y consagradas de España elevamos nuestra voz para exigir el cese inmediato de acciones que provoquen hambre, destrucción y muerte de civiles inocentes, y demandar el acceso sin restricciones de la ayuda humanitaria». Es parte del comunicado de la CONFER relativo a la emergencia humanitaria en Gaza.
En este sentido, denuncian situaciones de «hambruna, colapso sanitario, desplazamiento masivo y víctimas entre bebés, niños y niñas, mujeres embarazadas, ancianos y personas vulnerables». Ante esta realidad piden a los actores internacionales «proteger la vida, garantizar la asistencia urgente y respetar el derecho internacional humanitario».
Este compromiso de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) se une al que también ha anunciado de cara a la próxima cumbre del clima COP30, que se celebrará en noviembre en Belém (Brasil). Según la institución, el objetivo es «empujar a los líderes mundiales a actuar con la urgencia necesaria para asegurar un futuro habitable y sostenible para todos».
La COP30 reunirá a 198 estados para abordar la amenaza del cambio climático, con debates sobre la implementación del Acuerdo de París, la transición justa hacia nuevas fuentes de energía, la financiación climática y la protección de ecosistemas como la Amazonía. CONFER subraya que «los efectos de la crisis climática ya se están sintiendo en todo el mundo, destruyendo comunidades, amenazando zonas costeras y poniendo en riesgo medios de vida».

Un futuro sostenible
En esta línea de acción, la institución ha firmado, junto con otras organizaciones religiosas de todo el mundo, la declaración Vida religiosa por la justicia climática: Transformando la esperanza en acción. Para la CONFER, se trata de una ocasión de orar conjuntamente «para que los líderes garanticen un futuro habitable y sostenible».
Entre las prioridades de la declaración destacan la cancelación de las deudas de los países pobres, el fortalecimiento del Fondo para Pérdidas y Daños, la definición de objetivos claros para una transición energética justa y el impulso a un sistema alimentario global basado en la soberanía alimentaria y en prácticas agroecológicas.