Los huérfanos del independentismo

Muchos cristianos en Cataluña no se sienten representados por las posiciones políticas cada vez más polarizadas. Catalanistas pero no independentistas ni nacionalistas, un espectro que cubría el paraguas de CiU y que el PDCat ha dejado a la intemperie

Fran Otero
Imagen de la marcha que el pasado domingo discurrió por las calles de Barcelona en contra de la independencia de Cataluña. Foto: Ignacio Gil

Comentaba recientemente a este semanario un exalcalde del PSC que en Cataluña hay un gran volumen de población que no se siente identificada con ninguno de los dos bloques en los que se ha dividido el espectro político en Cataluña y que esta circunstancia también afecta a la población católica. Gente que tiene una identificación con Cataluña muy fuerte, pero que bajo ningún concepto apuesta por la independencia. Algunas de estas iniciativas ya tienen forma de partido. Es el caso de Units per Avançar, que celebrará su convención fundacional el 21 de octubre. La nueva formación recoge el ideario humanista, democristiano y catalanista no independentista que otrora estaba agrupado en la desaparecida Unió. O Lliures, que aún definiéndose como liberales en el sentido más clásico del término, pretende agrupar también a la democracia cristiana o incluso a los socialdemócratas.

Carlos Losada, profesor en ESADE y en la Universitat Ramon Llull, es el portavoz de Units per Avançar. Cristiano de carisma ignaciano cree que lo importante ahora es «coser y armonizar el tejido social, porque está muy roto; reconocerse unos a otros». Losada cree que la sociedad catalana se divide en tres partes: los independentistas, los unionistas y aquellos que no se identifican con ninguno y que piden diálogo. «Es una manera simplificada de presentarla, pero suficientemente rica. En este sentido, nuestra propuesta es coser y defender que la catalanidad más genuina y la españolidad más genuina no son identidades contrapuestas, sino complementarias», explica a Alfa y Omega.

Si no se ataja la fractura que vive hoy la sociedad catalana –advierte–, esta puede hacerse cada vez más profunda. «Esto es mucho más urgente que la propia solución política», subraya.

Y apunta que para hacer frente a los grandes desafíos que se avecinan a nivel económico y geoestratégico es necesario estar «cohesionados y estructurados» y, por eso, desde Units defienden que «si no hay un grado de unión de Cataluña con España y de estos con Europa va a ser muy difícil dar respuesta a todos los retos».

La propuesta de Units per Avançar tiene como referente la doctrina social cristiana y, por eso, en su declaración fundacional defiende la dignidad de la persona, la familia, el derecho a elegir la educación de los hijos o la promoción de la justicia social. A todo ello añade particularidades como la defensa de las raíces históricas, culturales y lingüísticas de Cataluña y la reclamación de un sistema de financiación más justo y eficaz.

Catalanismo vs independentismo

Foto: REUTERS/Jon Nazca

Lliures, según su líder, el exconsejero de la Generalitat Antoni Fernández Teixidor, es una formación política catalanista y liberal con vocación de obtener representación en las próximas elecciones para aglutinar a un sector de la población de centro y moderado, pero que no quiere renunciar al carácter propio catalán. Eso sí, sin ser ni nacionalistas ni independentistas. Este es el análisis que hace Teixidor: «Entendemos que en el momento actual de Cataluña, la división grosso modo entre independentistas y españolistas no solo es negativa para Cataluña, sino que da inevitablemente el poder a los primeros. Esta es la premisa de Lliures, que, además de un proyecto vinculado a principios, es un cálculo estratégico. Nunca derrotaremos al independentismo sin un catalanismo político fuerte».

En estos momentos, y ante una hipotética convocatoria de elecciones, Lliures tiene ya 400 militantes en todo el territorio catalán, pero necesita apoyos y recursos, un salto cualitativo para que el proyecto de partido catalanista de centro y moderado pueda ser una realidad. También los demócratas cristianos tienen cabida en este proyecto, dice Teixidor, y lo justifica con el apellido de humanista que se añade al de liberal. «Es un gran guiño a un montón de catalanes que se sienten democristianos o de otro tipo de orientación política. Aquí solo se pide que se sea catalanista, europeísta y no independentista», apunta.

Amplitud de sensibilidades

Y continúa: «En Cataluña existe una corriente política con más de 100 años de historia; aniquilada esta corriente, lo que surge es el nacionalismo radical». En este sentido afirma que el PDCat ya no representa lo que era CiU para ser «un partido independentista, republicano y, cada vez más, situado a la izquierda».

De la misma opinión es un antiguo conseller del Govern, católico, que constata la desaparición de «la amplitud de sensibilidades que convivían bajo el paraguas de CiU y, por consiguiente, nos encontramos en una fase de reconstrucción, algo que explica la multitud de iniciativas políticas y cívicas que están apareciendo. Creo que con premura, estas iniciativas debería converger. Antes tendríamos que agruparnos por base ideológica, todos con un sustrato catalanista, que no independentista, y una posiciones políticas de centro».

Esta visión la comparten Losada y Teixidor. «Sería muy razonable en estos momentos que estas iniciativas nos pongamos de acuerdo. Estaríamos dispuestos», reconoce el portavoz de Units. El líder de Lliures coincide: «Se trata de que construyamos juntos una formación política para ir a donde haya que ir, porque el tiempo se acaba.

Ambos también alababan y comparten el papel que tanto la cúpula de la Iglesia en Cataluña como a nivel de todo el país. «Esto ha sido muy positivo y demuestra que se puede encontrar el cuerdo. Ojalá esta postura sea socialmente muy relevante», explica el portavoz de Units. «Cataluña tiene aspiraciones y las va a tener siempre. Por tanto, hay que dialogar. Eso sí, diálogo en torno a la ley», explica.

Scholas llega a Tarragona para ser «puente» desde la educación

Scholas Occurrentes vuelve a España tras experiencias intensas en México, Argentina y Paraguay. En concreto, aterrizará en Tarragona, Cataluña, donde se vive en una situación comprometida por el proceso independentista.

Aunque le aconsejaron no acudir a esta cita prevista de hace tiempo, José María del Corral, director mundial de Scholas, decidió seguir adelante, tal y como reconoce en conversación con Alfa y Omega: «¿Cómo no íbamos a ir ahora? Vamos, precisamente, porque es un momento complicado y tenemos que estar».

Y continúa: «Queremos ser un puente en la realidad tan triste que están viviendo los jóvenes. De hecho, vendrán a colaborar con nosotros chicos de Madrid que ya han participado en nuestras iniciativas en su ciudad. Qué lindo va a ser el ejemplo de estos jóvenes que, frente a un mundo adulto quebrado, van a hacer una experiencia de encuentro y diálogo».