CONVIVIUM aterriza en las ordenaciones sacerdotales - Alfa y Omega

La importancia de CONVIVIUM, la asamblea sacerdotal de la archidiócesis de Madrid, va mucho más allá de los días 9 y 10 de febrero de 2026, en los que nos reuníamos más de 1200 curas. Un proceso que dio pasos previos y que continúa aterrizando en la vida de la Iglesia local.

Las ordenaciones y CONVIVIUM

La fiesta de san Juan de Ávila será momento en que se presenten conclusiones y pistas de acción más elaboradas, pero las ordenaciones del 18 de abril pueden ser vistas como un modo de aterrizar CONVIVIUM. Del mismo modo que en las seis preasambleas se leía parte de la homilía del arzobispo, el cardenal José Cobo, en las ordenaciones sacerdotales de 2025, en sus palabras de este último sábado se descubre lo vivido en CONVIVIUM.

La asamblea presbiteral tenía como objetivo discernir qué tipo de cura necesita Madrid en este momento histórico y como llevar a cabo la misión en la Iglesia local de Madrid. En la misma línea, al hilo del relato de Emaús, el cardenal Cobo hablaba a los 17 nuevos sacerdotes, 15 de ellos diocesanos de Madrid, «del sacerdote que necesitamos hoy, del sacerdote que se os pide ser».

Sacerdotes del pueblo de Dios

Comenzaba destacando la sinodalidad, la necesidad de «sacerdotes que caminen con otros, que no se encierren en la soledad, que sepan invitar al peregrino a su vida y, al mismo tiempo, dejarse ayudar por quienes el Señor pone en su camino: por los laicos, por los consejos pastorales, por los hermanos sacerdotes, por la Vida Consagrada». El arzobispo resaltaba un ministerio del que forman parte todos los bautizados, todos los «ungidos por el mismo Espíritu». No olvidemos que en el proceso de CONVIVIUM se dio la participación de todo el pueblo de Dios.

Sacerdotes sin miedo a las preguntas, lo que nos muestra la necesaria escucha y diálogo en la vida presbiteral. Sacerdotes profundamente eucarísticos, con vidas entregadas, que son pan partido para los demás. Sacerdotes que hagan realidad comunidades que aprendan a reconocer al Señor resucitado con ojos nuevos.

Ayuda de todos

Un ser curas en Madrid que conlleva la vivencia de la fraternidad sacerdotal, una de las claves presentes en CONVIVIUM. Al clero de la diócesis, su arzobispo le pedía acogida, cuidado y oración para con los nuevos presbíteros, que les hagan sentirse «parte de una familia y una misión con todos vosotros»

También se dirigía a los laicos, que, en todo el proceso de la asamblea sacerdotal, mostraron su cercanía a la vida y desafíos de sus presbíteros. Al laicado le pedía paciencia, cercanía, afecto, espacio para crecer y servir, incidiendo en la vocación bautismal que todos compartimos y la dinamización de la vida sacramental de la comunidad. Tampoco se olvidaba de los jóvenes, llamados a vivir en comunidad y sin miedo a responder al Señor que les quiere encontrar. 

Finalmente, a los nuevos sacerdotes también los llamaba a la práctica concreta de la fraternidad sacerdotal. Estos eran invitados a mirar como modo de aprender a ser los curas que Madrid necesita. Ver en sus hermanos con mayor recorrido la entrega, fidelidad y cercanía al pueblo de Dios. Son palabras que el cardenal Cobo resaltaba en CONVIVIUM cuando se refería a los sacerdotes que llevan más años de ministerio. No olvidemos que todo es parte de un proceso que cada día va dando pasos.