Alberto se ordenará el sábado: «Es conmovedor ver cómo la Iglesia entera se alegra»
Alberto del Olmo (Carabanchel, 1998) tenía un buen expediente académico, una proyección profesional interesante, se había enamorado… Y este sábado 18 de abril recibirá la ordenación en la catedral de la Almudena
Alberto del Olmo (Carabanchel, 1998) tenía un buen expediente académico, una proyección profesional interesante, se había enamorado… Pero Dios, que es fiel, había ido haciendo con él una historia diferente. Suave lo había ido llamando. No estaba en las tempestades, sino en la brisa.
Recuerda a sus padres como «gente de fe profunda», que se habían conocido, de hecho, en la parroquia. Siendo Alberto muy niño se trasladaron a Valdemorillo, empezó a ir a los campamentos de la Asociación Juvenil Corona y estudió en un cole público de El Escorial. El «momento clave» llegó acabando el Bachillerato, cuando contactó con un sacerdote que conocía porque «yo buscaba a Dios en el fondo», aunque no se diera cuenta.
Este sacerdote era Enrique González, párroco entonces de San Germán, que le propuso ir con la parroquia a la JMJ Cracovia 2016. La experiencia «me cambió la forma de entender la vida, la fe», encontró gente que le admiraba por su forma de vivir, de entender el trabajo, la amistad, las relaciones de noviazgo. «Encontré una comunidad viva, algo que no tenía», y «conocí a una chica de una fe profunda, robusta», con la que empezó a salir.

En esta vida de parroquia, «poco a poco empezó a aparecer en mí la pregunta por la vocación», que él lo compara con el enamoramiento. «Uno no se enamora de una mujer por un criterio objetivo, con una tabla de Excell y puntuando, sino porque de repente le sorprende que encuentra en ella una promesa que no encuentra en las demás».
Y esto le empezó a pasar con la vida sacerdotal. Veía en el sacerdocio «una promesa para mi vida que no veía en otras cosas». Así, «igual que cuando uno se enamora primero invita a la chica a tomar café y luego ya va viendo», Alberto empezó a hablar de su inquietud con los sacerdotes que conocía. El primero fue a Abraham Cruz, sacerdote que providencialmente ahora en su párroco en Espíritu Santo de Ventas. «Ha sido como cerrar el camino», señala agradecido. Pero también estuvo Antonio Secilla, actual rector del Seminario Conciliar de Madrid.
En este discernimiento hubo otro momento clave: un viaje con amigos de la facultad a India, de mochileros, en el que estuvieron una temporada en Calcuta con las misioneras de la Madre Teresa. En ellas vio «que no tenían nada de lo que el mundo propone como éxito, pero vivían una vida plena, y eran felices». Y allí, en una de las adoraciones al Santísimo con las hermanas, dijo «sí, Señor».

Entrada en el Seminario
Alberto entró en el Seminario Conciliar de Madrid cuando aún le faltaba un año para acabar Administración y Dirección de Empresas. No le costó dejar la carrera. «Estaba muy persuadido de que si el Señor me llamaba y finalmente no era hacia la vida sacerdotal, él pondría mi camino delante de mí». Y también que ese era el momento; «tenía que dejar las redes y seguirle».
Sus amigos de la universidad «lo fliparon un poco» cuando les dijo que no se incorporaría al último curso, y a pesar de todo, «ha sido bonito» que le han acompañado, también los de su cole de pequeño, «aunque no tengan fe». «No he sentido desprecio, sino curiosidad; no hay tanto prejuicios como en la generación de mis padres».
Distingue Alberto dos etapas en su vida del seminario: «Los primeros años, para entender en qué sentido el celibato y el sacerdocio son una vida de plenitud y no de limitación». También son años de «formación humana, en el conocimiento de uno mismo». Y los últimos son más para «comprender qué significa el sacerdocio y su papel en la Iglesia».
Ordenado en la catedral de la Almudena
Alberto recibirá el sacramento del Orden el próximo sábado, 18 de abril, en la catedral de la Almudena junto a otros 16 diáconos. «Es conmovedor ver cómo la Iglesia entera se alegra de recibir sacerdotes», explica el joven, pensando en los feligreses de su parroquia, tan ilusionados ya con la celebración se su primera Misa, el 25 de abril.
Estos dos años que lleva ya de etapa pastoral en el Espíritu Santo, viviendo en comunidad junto a otros dos diáconos que también se ordenarán el sábado, «me han colocado mucho en la misión concreta del barrio». «El obispo nos manda a parroquias donde hace falta trabajar, y esto para mí es una educación grande». Como futuro sacerdote, «lo que a mí me llena es responder al Señor, sea donde sea», aunque por su forma de ser le va más lo intelectual, lo académico (imagen inferior, en su ordenación diaconal).

Conversación «esperanzadora» con el cardenal Cobo
Alberto será ordenado por el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid. El Lunes Santo se entrevistó con él. «Sentí que podía hablar con libertad», algo que le hizo mucho bien porque la realidad es que Alberto se presentó ante él «con inquietudes importantes». Pero el cardenal acogió todo «con sencillez, naturalidad y prudencia», fue una conversación «consoladora, esperanzadora y tranquilizadora» y reafirmó su autoridad ante el futuro sacerdote. «Ahora le prometo respeto y obediencia mucho más consciente de lo que significa».
De la ceremonia de ordenación, espera «con muchas ganas» el momento de ser revestido con la casulla, que le impondrá Gabriel Richi, «un sacerdote que para mí es un padre»; y la imposición de las manos del resto de sacerdotes, signo de acogida en el presbiterio de Madrid. «Somos parte de un pueblo, el pueblo de Dios, con una historia, y la ordenación no es algo intimista, sino que es para la Iglesia».

A los jóvenes que se están planteando algo, Alberto les da tres claves: la primera, «ser fiel al corazón», que «va dando pistas» porque la voluntad de Dios, expone, no es algo etéreo, «tú quieres lo que Dios quiere; él que te ha dado los deseos, Él los va a cumplir»; en segundo lugar, «amar intensamente la realidad, porque creemos en un Dios encarnado que se nos da en el presente, en la realidad»; y en tercer lugar, «haz buenos amigos, gente que te quiera de verdad, que sea capaz de corregirte, de sostenerte…».
Hay dos grandes acontecimientos que marcarán estas ordenaciones para Alberto: la reciente asamblea presbiteral CONVIVIUM, «un testimonio muy potente» de unidad, de que «nos une el Señor que nos ha llamado», y la próxima visita del Papa, «una gracia brutal para la Iglesia en Madrid». Con él concelebrará la Misa del Corpus Christi el día 7 de junio.