El cardenal Amato beatifica en Santander a 18 mártires

Alicia Gómez-Monedero

En la catedral de Santander tuvo lugar, este sábado 3 de octubre, la misa de beatificación de los 18 mártires cistercienses que murieron por su fe durante la persecución religiosa de los años 30. La celebración estuvo marcada por la emoción al recordar el martirio de estos religiosos y por las palabras de cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos

Desde hoy son ya 1.544 los mártires españoles beatificados hasta ahora. Lo últimos 18 fueron beatificados este sábado 3 de octubre, en la catedral de Santander. Durante la ceremonia se procedió a la lectura de un resumen de la vida de cada uno y su martirio. El padre Francisco Ruiz, encargado de ella, no pudo evitar la emoción al recordar los sufrimientos por los que pasaron los religiosos. A continuación, cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, procedió a leer la carta apostólica del Papa Francisco. Después se descubrió el cuadro de los mártires y se pasó a presentar las reliquias y objetos personales de los religiosos.

Estos religiosos españoles son «de la misma talla de los primeros mártires, pues llegada la hora de la verdad prefirieron morir antes que traicionar su fe, el amor fue mas fuerte que la muerte», dijo el cardenal.

«El 22 de julio de 1936, un grupo de milicianos entró en el monasterio de Cóbreces», relató el prefecto, «pusieron contra un muro a algunos religiosos, los insultaron y simularon su fusilamiento. Entre el 3 y 4 de diciembre de 1936 el grupo más numerosos de religiosos fue tirado al mar con las manos atadas y la boca cosida con hilo de hierro porque continuaban orando. Pero ellos no guardaron rencor, perdonaron a sus verdugos».

Meta gozosa

El cardenal invitó a todos los presentes a perseverar en la fidelidad a la vocación, en la oración y en la alabanza del Señor. «Estos mártires nos exhortan a mantener siempre abierta la puerta del monasterio a los que llaman en busca de consuelo o ayuda», continuó el prefecto. «Son recuerdo de la generosidad y se unen desde el cielo para cantar la Salve a la Virgen María. Que esta alabanza mariana siga difundiéndose en la Iglesia, meta gozosa de todo bautizado», concluyó el cardenal Amato.

Acontecimiento extraordinario

Los nuevos beatos son 16 religiosos cistercienses del monasterio de Cóbreces, en Cantabria, y dos monjas también cistercienses del monasterio de Fons Salutis de Algemesí, en Valencia. Más de cien familiares de los beatos presenciaron la ceremonia en la Catedral de Santander, repleta de fieles, que desbordaron las estimaciones. El obispo de Santander, Manuel Sánchez Monge, agradeció el testimonio de esta presencia e invitó a encomendarse a estos nuevos beatos de la Diócesis. Se trata de uno de los «acontecimientos más extraordinarios que ha vivido la historia de la Diócesis de Santander», puesto que esta es la primera vez que celebra una misa de beatificación, como recordó el obispo.

Eucaristías de acción de gracias

Los mártires beatificados hoy se hallaban en el monasterio cisterciense de Cóbreces. Algunos habían nacido en Álava, León, Valencia, Burgos, Palencia o Lérida, por lo que en sus Diócesis de origen también se han celebrado Eucaristías de acción de gracias. El monje cisterciense del monasterio de Cóbreces, Francisco Rafael Pascual Rubio, ha sido el encargado de llevar a cabo el proceso de beatificación, una causa que comenzó en 1964.

Los monjes son Pío Heredia (Álava), Amadeo García (León), Valeriano Rodríguez (León), Álvaro González (León), Antonio Delgado (Burgos), Eustaquio García (Palencia), Ángel de la Vega (León), Ezequiel Álvaro de la Fuente (Palencia), Eulogio Álvarez (León), Bienvenido Mata (Burgos), Marcelino Martín (Palencia), Leandro Gómez (Burgos), Eugenio García (Burgos), Vicente Pastor (Valencia), José Camí (Lérida), Micaela Baldoví (Valencia) y Natividad Medes (Valencia). Actualmente hay un centenar de cántabros con procesos de beatificación abiertos en la Diócesis de Santander, en su mayoría muertos a causa de su fe.

Igualmente, se encuentra en proceso de beatificación desde 1996 el cardenal cántabro Ángel Herrera Oria (1886-1968), cuyo expediente fue enviado a Roma en diciembre de 2010. Otros procesos abiertos son los de la madre Mercedes Cabezas, fundadora de las Operarias Misioneras, y el del padre Nieto.

Alicia Gómez-Monedero/EFE