«La farmacología no puede ser la única solución a un problema de salud mental» - Alfa y Omega

«La farmacología no puede ser la única solución a un problema de salud mental»

El director del curso de verano del CEU / María Cristina ¿Vivimos en una sociedad enferma? El reto de la salud mental en la sociedad contemporánea, Luis Fernando Alguacil, advierte de que «se han disparado los problemas de salud mental a nivel general» y aboga por una «aproximación terapéutica multidisciplinar»

José Calderero de Aldecoa
Luis Fernando Alguacil en el centro de la imagen junto a Toni Nadal (a la izquierda de la foto). Foto: CEU.

En su reciente visita a España, en Barcelona, el Papa dijo que «es importante tomar conciencia de cómo la salud mental se ve cada vez más amenazada en el contexto de sociedades que se consideran avanzadas». Y añadió: «Esto es una señal de que hay algo profundamente erróneo en una cierta idea de crecimiento que somete a las personas a presiones, expectativas y tensiones que comprometen equilibrios fundamentales». ¿De qué cree que habla León XIV cuando habla de esa cierta idea de crecimiento que somete a las personas a presiones…?
—Habla de la realidad. Se ve que el Papa tiene los pies en la tierra, por decirlo de una manera sencilla. Realmente es lo que estamos examinando en este curso. He salido del curso para atenderos, pero ahora mismo, por ejemplo, estaba hablando un ponente sobre sexo, identidad de género, y cómo en este ámbito se ejercen presiones sociales, en ocasiones bastante antinaturales, que desbordan —digámoslo así— la capacidad de resiliencia que tienen las personas. También se ha hablado del problema de la vivienda, que al final no deja de ser un bien básico, y en qué medida las dificultades de acceso afectan a la persona. Al final, vemos cómo se han disparado los problemas de salud mental a nivel general y estamos analizando las causas desde muy distintos puntos de vista.

Aparte de tomar conciencia sobre este problema, ¿qué otras herramientas podemos utilizar para reducir los problemas de salud mental?
—Una de las que se han puesto sobre la mesa durante el curso ha sido el tema de la socialización y las relaciones humanas. Durante su ponencia, Pedro Gargantilla —profesor de la Universidad Francisco de Vitoria, médico internista y escritor— trajo a colación distintos estudios que vinculan un mayor número de relaciones personales, el hecho de compartir la vida con otros, con una mayor felicidad y un menor riesgo de padecer problemas de salud mental. La potencia de las relaciones humanas no es un tema menor. O el amor, que es una estrategia sencilla, pero muy efectiva y de gran calado.

Toni Nadal durante su intervención. Foto: CEU

También se ha hablado de deporte, que es un ámbito al que por cierto el Papa está prestando atención. Él mismo dijo el domingo que espera poder dedicar parte de su tiempo de verano a hacer deporte. ¿Cuál es la línea roja que hace que el deporte pase de ser una realidad con la que un Pontífice se relaja a algo que afecte a la salud mental?
—Hay que decir que el deporte, en lineas generales, es una actividad muy beneficiosa en todos los sentidos. En el curso se ha puesto el foco, sin embargo, en el deporte de competición, donde se puede generar una situación de estrés. La intensidad de los entrenamientos, la presión por tratar de superar al rival, los sacrificios personales. Ahí ya tenemos el factor de riesgo.

Usted es profesor emérito de la Facultad de Farmacia. ¿Cuál es el papel de la farmacología frente a la salud mental? ¿Es la última pieza del proceso de recuperación?
—Es un tema interesante y delicado. Es un arma de doble filo. En estas charlas se ha puesto de manifiesto el abuso que hay de este tipo de sustancias en dos sentidos. Por un lado, la abultada ingesta de sustancias por parte de la población con fines recreativos y, por otro, la excesiva prescripción de sustancias por parte del personal sanitario. En prisión, por ejemplo, que es un entorno de mucha vulnerabilidad, se produce a veces una sobreprescripción de psicofármacos que luego es muy complejo revertir. De hecho, nos ha acompañado el doctor García Moreno que nos ha dicho que dentro del ámbito penitenciario él intenta desprescribir todo lo que puede porque la polifarmacia dificulta enormemente el control de la salud menta de esas personas. Hay que decir también que la farmacología no está permitiendo manejar situaciones de forma efectiva y positiva con algunos pacientes. Pero su abuso desemboca en dos problemas: genera adicción y, además, la medicalización excesiva de una persona obstaculiza que a la persona se le pueda tratar desde otra perspectiva, como la psicológica. Los fármacos muchas veces no curan, tapan el problema. Por todo ello, es absolutamente necesario racionalizar su uso y circunscribirlo a una aproximación terapéutica multidisciplinar. Es decir, no puede ser la única solución a un problema de salud mental.