España tiene talento

Isidro Catela
El jurado de Got Talent. Foto: ABC

Got Talent es uno de esos programas que, bajo diferentes nombres, hemos visto mil veces en televisión. En esta ocasión ha sido la adaptación de un formato americano, que se ya se había probado en España con suerte dispar. La fórmula de esta peculiar gallina de los huevos de oro es simple: lo podemos ver una y otra vez, pero nunca es igual. Los seres humanos somos únicos e irrepetibles (afortunadamente) y genuino es también nuestro talento (o la falta de él). Por muy visto que parezca el truco, siempre nos quedamos con la boca abierta. Desfila por aquí, además, un talento heterogéneo, que lo mismo se pone al servicio de la canción, de la magia, del ballet o de la acrobacia más inverosímil. Y, convenientemente preparado, desfila también un talento para todas las edades: hay desde genios imberbes hasta señores de edad provecta que imitan el cacareo de las gallinas. He aquí el ingrediente que le faltaba al show: incluye, en los castings iniciales, una cuidada selección de frikis, que causan hilaridad y una pizca de vergüenza ajena, y que al mismo tiempo, por contraste, nos hacen ver lo verdaderamente talentosos que son el resto de los concursantes. Si, por último, aderezamos el programa con el toque emotivista, casi siempre desde el itinerario personal o familiar de sufrimiento y superación de alguno de los participantes, la operación triunfo está resuelta. Han puesto su granito de arena en la primera edición Santi Millán, el monologuista-presentador que anda entre bambalinas, y un jurado-estrella, formado por Jesús Vázquez, Edurne, Eva Hache y Jorge Javier Vázquez. Got Talent ha servido para mostrar que en España hay talento para reventar audímetros y nos ha mostrado muchísimas cosas buenas. Lástima que se hayan empeñado en colar de vez en cuando alguna actuación grosera o algún comentario fuera de tono, o en incluir ingredientes también medidos, de lo que llaman visibilización y normalización, bajo las que se cuelan los más diversos postulados de la ideología de género. Una cantinela aburrida en una sintonía que ha tenido un mar de fondo entretenido y valioso. Han acelerado la despedida y Telecinco ha emitido la gran final este miércoles, entre semana, en lugar de dejarla para la noche del sábado, que parecía más propia y adecuada para el espectáculo familiar. No es el punto y final. Habrá al menos dos tazas de este caldo, porque ya han anunciado que han abierto el casting de la segunda edición. Mediaset ha entendido que el talento es también una cuestión de insistencia.

Isidro Catela