Escuelas Católicas pide a Celaá que paralice la tramitación de la nueva ley educativa

Representantes de esta entidad mantuvieron un encuentro telemático con la ministra de Educación y le trasladaron que en estos momentos no se dan las circunstancias para avanzar en la LOMLOE. En su opinión, no es posible el diálogo ni el debate

Fran Otero

Representantes de esta entidad mantuvieron un encuentro telemático con la ministra de Educación y le trasladaron que en estos momentos no se dan las circunstancias para avanzar en la LOMLOE. En su opinión, no es posible el diálogo ni el debate

Representantes de Escuelas Católicas –liderados por su secretario general, José María Alvira–  mantuvieron este viernes una reunión telemática con la ministra de Educación, Isabel Celaá, y el secretario de Estado de Educación, Alejandro Tiana, a los que pidieron que se paralice la tramitación de la nueva ley educativa, la LOMLOE, como mínimo hasta que se levante el Estado de alarma.

Una demanda, tal y como explicó la entidad educativa en un comunicado, que encuentra su justificación en la imposibilidad del diálogo y el debate en las circuntancias actuales. «No se dan las circunstancias adecuadas para la tramitación de una ley orgánica de esta importancia. Máxime, cuando es creciente el temor a un endurecimiento de la ley con las enmiedas que puedan presentar los socios de Gobierno», manifestó.

Durante la reunión, los representantes de los centros católicos también trasladaron a la ministra la conveniencia de que se abra un plazo para comparecencias de expertos del ámbito educativo. Petición ante la que la ministra se mostró «receptiva».

Para Escuelas Católicas, la actual situación es «una oportunidad única de procurar un consenso básico entre todas las fuerzas políticas y sociales que permita cierta estabilidad» y sugirió que se materialice a través del plan de reconstrucción que se pretende acordar tras la pandemia.

Desescalada

Por otra parte, abordaron la cuestión de las fases de desescalada en el ámbito educativo no universitario, a cuyo grupo de trabajo –que se va a constituir al comienzo del próximo curso– ha solicitado unirse Escuelas Católicas. La ministra Celaá lo aprobó, pero a través de la Mesa Sectorial de Enseñanza Concertada.

Así, la patronal educativa trasladó a las autoridades educativas la necesidad de conocer cuanto antes las medidas sanitarias que aplicar ante el regreso a las aulas de los alumnos de 4º de ESO y 2º de Bachillerato en la Fase 2 y del resto el próximo curso. «Los alumnos deben volver a la normalidad y retomar la actividad académica presencial tan pronto como sea posible, aplicando todas las medidas de prevención, pero también asumiendo que la eliminación total del riesgo nunca es posible. Es importante que a partir de septiembre no se paralice la escuela en toda su dimensión, para evitar desigualdades, cumplir los objetivos de educación integral y facilitar la conciliación de la vida laboral y familiar», reclamó.

En este sentido, los representantes de Escuelas Católicas se ofrecieron a colaborar en el diseño curricular del próximo curso y en las adaptaciones que se requieren para la realización de determinadas acciones mediante teledocencia. «La experiencia adquirida durante estos meses y los resultados de la evaluación que Escuelas Católicas está haciendo de la actuación de los colegios en la situación actual, son enormemente valiosas y deben ser tenidas en cuenta», concluyeron.

F. O.