Nuestra Señora de la Paz nos recuerda el mensaje del Papa estrenando 2019 con una llamada a la conversión y a creer en la fuerza transformadora del encuentro con el artífice de esa paz. Cristo, nuestra paz, tira a Pablo del caballo para que continúe la epifanía del pesebre, en la misión ad gentes. Por eso celebraremos estos días su conversión y la de san Timoteo y san Tito, compañeros de misión. Pues Jesús, niño, en esa epifanía del pesebre, inaugura la misión ad gentes.

Así llegó la fe a Filipinas, estrechamente unida a la imagen del Santo Niño de Cebú que por primera vez daría una identidad nacional al archipiélago uniendo a personas de lenguas, culturas y tradiciones distintas bajo un único Señor.

La primera expedición española a Filipinas en 1521 liderada por Magallanes, siendo Pedro de Valderrama el capellán, obsequió dicha imagen a la consorte del rey Humabon de Cebú que obtuvo la conversión de la corte real y de muchos habitantes. Pero la expedición fracasó y Magallanes, el padre Pedro y muchos hombres murieron a manos de Lapu-lapu, rival de Humabon.

En 1565 llegó la segunda expedición pilotada por Legazpi y el P. Urdaneta a quien acompañó el primer grupo de misioneros agustinos de España y México que hallaron la imagen del Santo Niño de Cebú en una choza quemada donde levantaron un templo para la devoción al Divino Infante. Desde entonces el pueblo filipino celebra la victoria del Santo Niño quedando establecida su fiesta el tercer domingo de enero.

La imagen del Santo Niño, quien quiso quedarse con nosotros, la encontramos también en los altarcitos de las casas donde las familias se reúnen a rezar y en un altar improvisado en medio del barro cuando hay un vía crucis en Pascua o una procesión patronal, para que allí el pueblo pare, rece y reciba la bendición. Pues aunque sea humilde el altar, el Santo Niño no puede faltar y lo visten con trajes según los propios oficios o con una simple camiseta que rememora esa Epifanía que privilegia, como en el pesebre, a los más pobres.

Belén Gómez Valcárcel
Misionera en Filipinas. Servidores del Evangelio
de la Misericordia de Dios