Agradezco la presencia silenciosa de lectores que cada semana, desde el corazón, se trasladan al terreno de misión que pisan nuestros pies y tratan de palpitar con nosotros.

Llega el hasta siempre no sin desvelar algo más de mi andadura de casi 25 años en esta aventura misionera. Soy madrileña de pura cepa. Provengo de una familia numerosa de siete hermanos y aunque varios no comparten, todavía, el regalo de la fe ni mi vocación y misión, los quiero como son y les digo siempre que no los cambio por nadie. La vida es esa búsqueda de sentido en la que todos nos imbuimos de una manera u otra mientras amamos a los que Dios nos regala.

¿Cuál sería entonces el tono del presente en la búsqueda de sentido de lo vivido? Pediré ayuda a algunos sabios que ya están disfrutando, como diría san Agustín, al otro lado del camino, pues habiendo llegado a la meta tienen la perspectiva de una única mirada, la de Aquel que nos creó por amor y que no puede dejar de amarnos. Desde ahí me apunto a vivir.

Valga el escrito como homenaje a los que tanto echamos de menos y de los que tanto hemos aprendido. Gonza, mi hermano, y su sabiduría sencilla pero contundente. Dejó escrito algo que siempre me recoloca en lo esencial: «Trabaja en la escuela de la vida». Y tantos otros que nos hacen vislumbrar lo que verdaderamente llena de sentido el instante, por duro, intenso, feliz o infeliz que sea, en la difícil tarea de discernir la voluntad de Dios minuto a minuto en lo cotidiano o en lo denso de grandes decisiones.

Madeleine Delbrêl, en la vorágine del día a día y su reflexión, de que «las circunstancias son nuestros superiores» nos da la clave del sentido de lo ordinario y de lo extraordinario. Etty Hillesum en medio del holocausto, decía que «lo único que tiene importancia en estos tiempos, Dios: salvar un fragmento de Ti en nosotros. […] no te echaré de mi interior».

Eso me mueve en la misión, percibirle presente y siempre amando, contemplar la realidad y ver que está colmada de su ternura, su abrazo y su mirada.

Belén Gómez Valcárcel
Misionera en Filipinas
Servidores del Evangelio de la Misericordia de Dios