El Papa se reúne con el responsable de la represión contra los rohinyá

El encuentro se iba a producir el 30 de noviembre, pero Francisco quiso adelantarlo hasta la tarde de ayer. El Pontífice se reunió durante 15 minutos con el jefe de las Fuerzas Armadas de Birmania, el general Min Aung Hlaing, –considerado el responsable de la persecución religiosa que vive la minoría musulmana rohinyá– con quien conversó de «la responsabilidad de las autoridades en esta época de transición del país», explicó el portavoz del Vaticano, Greg Burke

José Calderero de Aldecoa
Foto: EFE/Lynn Bo Bo

El encuentro se iba a producir el 30 de noviembre, pero Francisco quiso adelantarlo hasta la tarde de ayer. El Pontífice se reunió durante 15 minutos con el jefe de las Fuerzas Armadas de Birmania, el general Min Aung Hlaing, –considerado el responsable de la persecución religiosa que vive la minoría musulmana rohinyá– con quien conversó de «la responsabilidad de las autoridades en esta época de transición del país», explicó el portavoz del Vaticano, Greg Burke

A las 13:30 (hora local –08:00 hora española–) de este lunes, el Papa aterrizó en Rangún. De esta forma, inició en Birmania el que ya se considera como su viaje más complicado, aunque esto ha dejado de ser una novedad. Cada visita de Francisco es más complicada que la anterior porque siempre procura hacerse cercano a los que más sufren.

Pero Francisco no es solo el Papa de la misericordia, también es el Papa de las sorpresas. El primer imprevisto de su periplo por Myanmar tuvo lugar pocas horas después de haber llegado al primer de los dos países asiáticos que visitará hasta el 2 de diciembre.

Estaba previsto que, tras la recepción oficial en el aeropuerto, el Santo Padre se trasladara al arzobispado de Rangún, donde se alojará durante su estancia en el país. Allí celebraría la Santa Misa de forma privada, para luego cenar y descansar.

Sin embargo, al llegar a su residencia, el Pontífice se reunió durante 15 minutos con el jefe de las Fuerzas Armadas de Birmania, el general Min Aung Hlaing, con quien conversó de «la responsabilidad de las autoridades en esta época de transición del país», explicó el portavoz del Vaticano, Greg Burke. Inicialmente, el encuentro se iba a producir el 30 de noviembre, pero el Papa quiso adelantarlo hasta la tarde de ayer.

El general está considerado el responsable de la persecución religiosa que vive la minoría musulmana rohinyá y que ha provocado un éxodo masivo a la vecina Bangladés, que también será visitada por Francisco. La campaña militar, que comenzó a finales de agosto y que el Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU calificó como una «limpieza étnica de manual», ha causado la huida de más de 620.000 rohinyás.

El encuentro, en el que también participaron tres generales del Servicio Especial de Operaciones y que fue sugerido por el arzobispo de Rangún, Charles Maung Bo, fue definido por el Vaticano como «una visita de cortesía» al Jefe del Ejército –que controla los ministerios de Defensa, Interior y Fronteras–.

Tras el encuentro hubo un intercambio de regalos. El Papa regaló al general la medalla conmemorativa del viaje, mientras que el militar le obsequió con un cuenco ornamental para el arroz y una tradicional arpa birmana.

Este martes está previsto que Francisco se traslade a la capital, Naipyidó, para reunirse con el presidente del país, Htin Kya, y la jefa de facto del Gobierno birmano, Aung San Suu Kyi, premio Nobel de la Paz a quien la comunidad internacional acusa de ignorar la brutal represión de los rohinyás. Previamente, antes de la celebración de la Santa Misa y de viajar a la capital, Bergoglio se ha visto también en su residencia con los líderes religiosos de Myanmar.

J. C. de A./Agencias